sábado, 28 de enero de 2012

viernes, 27 de enero de 2012

Sorteo "Mejor Jugando"

Cayetana, ha hecho un concurso. Y, además de devolver de algún modo su genial participación en TETEANDO POR EL MUNDO –la única concursante que cumplía con todos los requisitos- me encanta el fondo del mismo.

Mejor jugando.
Es un sorteo que realiza el blog Portando Otro Angelito, y que rifará el plato más divertido del mercado, el Food Face entre aquellos que se animen a participar. Para sumar participaciones nos invita a hacer una reflexión sobre el juego y sus efectos en nuestros pequeños a la vez que se nos ofrece la posibilidad de conseguir este entretenido plato. Para conocer las condiciones y participar podéis visitar el siguiente enlace: Sorteo "Mejor Jugando"

Es un tema que tenía en la recámara, pendiente, incluso, de procesar por mí.
Cuando analizo el porqué de que unos días vaya de mejor humor que otros a trabajar, siempre llego a la misma conclusión. Eliminando los agentes externos como el cansancio, achaques, o temas sentimentales, me quedo con la forma en que encaro mi tarea.

Hay días en que el trabajo en equipo, la reunión con un cliente o el cierre de un balance complicado, convierte mi trabajo en apasionantes proyectos en los que aprendo, me supero y realizo.

Suena muy diferente a cuando sé que voy a estar sola en la oficina y en mi trabajo interno, obligada a un horario y a unas tareas que merman mi cualificación.

Yo no denomino “juego” a esos días en que me fastidia lo rápido que pasa el tiempo. Sí hablo, en este caso, de que mi trabajo ha sido muy divertido.

La necesidad de superarme es lo que me hace tener ganas de seguir trabajando, de abarcar nuevas opciones.

El juego hace algo parecido en los niños: investigan, exploran, se ponen prueba. Se motivan.

Es la primera parte de un aprendizaje. Sin duda.

Utilizar el juego en cada una de sus tareas es una estupenda forma de convertirlas en proyectos.

Estoy segura de que el fallo en las rutinas es eso mismo… la rutina. Se acabó el experimentar. Limita el campo de acción del niño. Su cualificación desborda esa tarea a la que se ve aislado.

El otro día hablando con una amiga le comenté lo mal que lo pasa Celia cuando le corto las uñas.

Ella me dijo lo siguiente:

 -Claro, es que tú se las cortas, nosotras le damos de comer al monstruo de las uñas-


¡Qué grande! Cuánto me queda por aprender.



Espero ganar el premio, y si no, hacerme con uno de esos platitos –Food Face- ,para no comer guisantes, sino “rapar la cabeza del señor”



CLC

miércoles, 18 de enero de 2012

Su primer...PUTA


Todas las mamás aguardan con emoción cada cosa que hacen por primera vez. Hay tantas cosas. Pero los cuerpos no están preparados para la realidad. Seguimos soñando y soñando con nuestros dulces y amorosos bebés. Bebés que un día, cual pesadilla, insultan por primera vez.

¿Y qué creías? ¿Que porque tú no te dediques a decir PUTA o derivados tu hijo no tiene vida? Pues sí, la socialización de la guarde tiene estas cosas, entre otras. Y debe haber un niño en la guarde con algún hermano mayor que está descubriendo lo divertido de las palabras prohibidas.

Es lo que tiene prohibirlas.

No puedo recriminar a Celia lo que acaba de hacer porque ella misma se quedó expectante a mi reacción. Todavía no tiene la capacidad de comprender el alcance de su palabra, solo sabe que, en algún momento ha tenido alguna repercusión –un silencio, una carcajada, un enfado…-. Y ahí se quedó, escudriñando mis gestos.

Y ahí estuve yo, rápida cual gacela:

“¿FRUTA? ¡Claro! Ahora mismo”

Y me la comí yo, con la esperanza de que si no tiene la respuesta deseada, no vuelva a repetir la acción. Seguiremos informando.



CLC

lunes, 9 de enero de 2012

A propósito de la Indefensión Aprendida y Sistema Educativo


Hace cosa de un mes, bromeando con mi marido sobre un supuesto nuevo embarazo, me comentó que no quería que fuese de los últimos pequeños de la clase. Nunca hubiese pensado lo que él después me desarrolló. Yo siempre he visto afortunados a los pequeños de clase ya que se podían llevar un  mes con alguien que fuese un curso detrás de ellos. 
Él me dijo que los pequeños solían ser los últimos en la clase y, lamentablemente, los mayores solían ser los abusones -que no los más listos beneficiados en resultados académicos, también hay que decirlo-
Poco después, leyendo las dificultades que tenía una amiga con su hija, nacida en noviembre, para que se equiparara al resto de la clase, fui cayendo en la cuenta.
Es cierto que con 14-15 años, apenas hay diferencia, pero la diferencia es abismal cuanto más pequeño es el niño. 
A esto hay que añadirle que antes de la escolaridad obligatoria, la mayor parte de los padres se ven obligados, por los motivos que sean, a llevar a la guardería a sus bebés. Y aquí es donde yo he comenzado a cotejar estos datos.
En primer lugar, nuestro Sistema Educativo comienza mal agrupando a niños tan heterogéneos cronológicamente hablando. En las escuelas se dan las mismas materias para todos los de la misma clase. Ya no voy a extenderme en las aptitudes, cualidades y "tempos" de cada niño, sino que la evolución natural del ser ya se ve modificada. Y esto lo copian muy bien en las Escuelas Infantiles. ¿Cómo va a ser igual un bebé de 6 meses que un bebé de 11? Celia comenzó a caminar a los 10 meses. Cada vez que un despiste dejaba una puerta abierta, se escapaba a la clase de los mayores. Sus necesidades eran las de explorar por sí misma el mundo. ¿Cómo podía ella ser feliz en una manta de gateo? 
Ahora bien, hoy está en una clase en la que todos caminan, todos exploran, pero no es lo mismo el nivel oral y de comprensión de un niño de 20 meses que de uno que acaba de cumplir los 12. ¿Cómo entenderán las pautas de la educadora? Por narices los de 12 meses aprenderán más rápidamente que lo hicieron los de 20 -puesto que nunca se les ha puesto en esa tesitura-, pero ¿a costa de qué? ¿ellos están realmente preparados para comprender?. Comprenden en la misma medida las rutinas, las asambleas, los juegos. ¿No se está acelerando su proceso natural? ¿no se está frenando a los mayores?
¿No comienzan los pequeños de la clase a acostumbrarse a no "comprender"? ¿No comienzan los mayores a acostumbrarse a llevar las riendas en una clase?

Y luego llega el cole, donde continúa la misma situación. Suele ser, incluso, con los mismos niños del mismo barrio. Los ya acostumbrados a su papel. Y aumentan las diferencias con los que jamás han asistido a una Escuela Infantil.

Veo tan mala esa Indefensión Aprendida -con su consiguiente frustración- como la absoluta seguridad de tenerlo todo controlado -si no hay problema alguno, la mente no busca nuevos retos, el mayor es el "tope" de su clase-

¿Cuántos nacimientos en el primer y último trimestre del año hay? ¿En qué derecho se cree el actual Sistema Educativo para tomarse la libertad de condicionar el desarrollo de mi hij@? 

Desconozco los efectos a la larga que esto podría tener, pero no veo justo el sobre esfuerzo de los menores de la clase para equipararse a los demás, eso, en el mejor de los casos.

En la Escuela de Celia hay 3 clases, han dejado una para los "nuevos" y 2 para los que cursaron ahí el año anterior. ¿No sería más razonable dividirlos por cuatrimestres de nacimiento? ¿Agruparlos según desarrollo biológico?

Desde luego esto tiene mucha miga. Yo hablo desde la ignorancia. Habrá miles de matices que no he tenido en cuenta, seguro. Pero estas conversaciones con mi marido, el observar el hacer de mi hija y sus compañeros y las enriquecedoras conversaciones con mi compañera de andanzas y sentimientos, hace que me plantee muchas cosas que antes no hubiese considerado tan transcendentales.


CLC

miércoles, 4 de enero de 2012

Carta de Celia a los Reyes Magos



Queridos Reyes Magos,

Obviaré la parte de justificar mi comportamiento pues de todos es sabido que no existen los niños malos.  Eso es cosa de mayores, por lo que les dejaremos a ellos el tema del carbón.
Dado que Papá Noël ha sido muy generoso, me conformaré con poca cosa. Quizás un par de libros pues he devorado, literalmente, la mayor parte de los míos. Un rompecabezas sencillo estaría genial también. Suenan tan bien las piezas… Y por último me gustaría un “amión”, grande y ruidoso. Al que pueda cargar de arena, agua, juguetes y después vaciarlos.
Gracias por adelantado por vuestra atención,
CLC
PD: Quisiera pediros disculpas. Yo soy más de Papá Noël –aunque de lejos-. Pero es que el trineo llega antes que los camellos y a mí me encanta jugar en las vacaciones con mis juguetes nuevos.



Esta es la primera carta que mi hija ha escrito a S.S. M.M. R.R. M.M y mañana se la entregará en mano en la guarde.


CLC