martes, 21 de diciembre de 2010

Queridos Reyes Magos...

... Este año he sido buena. Bueníííísima, excelente si me apuras. Fijo que me habeis visto, si no, tirad de vídeos y ya me direis.

En el 2010 me habeis traído una princesa y para el 2011 ¿qué mejor que portarla como tal?. Os doy a elegir entre dos opciones según mi nivel de bondad.
Si considerais que he sido buena, un Cali Calo me vendría de maravilla -antracita/ciruela plis, que a la rubia le quedaría que no veas-
Por el contrario si considerais que he sido casi beatificable, un Mamaponcho -gris, con mangas-.

Y ya que estamos, y la navidad trae un buen rollo que no veas, podíais pasarle el recado a Papá Noel para jugar con mi regalo desde el día 25.

Gracias de antemano por vuestra atención. Sin más, se despide no sin antes desearles un estupendo viaje desde Oriente,


CLC

lunes, 20 de diciembre de 2010

Pecando... 1, 2...


Pues sí, voy a sucumbir al tacatá...

Será por unos minutitos al día. Unos minutitos de tacatá, más unos minutitos de Baby Einstein, más unos minutitos de mantita, puede ser igual a 3 momentos respiro para mamá.

He estado calentándome la cabeza, buscando y rebuscando el menos "mortal" y he llegado a la conclusión de que todos están igualmente contraindicados. Así es que me he decantado por el más divertido para ella.

No necesito que sea antivuelco, ni con bloqueo automático para escaleras. Mi piso no da para volcar, ni mucho menos para unas escaleras, como mucho hay un peldaño plegable para alcanzar a las estanterías de arriba de la cocina. Además tampoco da como para que esté yo muy lejos de ella.

Me he decidido por el Gipcagiro 3 en 1 de Brevi, básicamente porque puede girar sobre si misma y alcanzar todos los lados del tacatá y porque tiene articuladas las patas para poder saltar -levemente, eso sí-

Por otro lado me estoy planteando adquirir otro artilugio, nuevamente, para mi comodidad. Para la comodidad de mis lumbares más bien. Se trata del modelo G3 de Niniwalker.
Esto está aún en fase beta.

En fin, entre esto y lo de la guarde -esto merece otra entrada- tengo un sentimiento de derrota difícil de explicar.


CLC

sábado, 18 de diciembre de 2010

Mi embarazo no solo me trajo a Celia

Tengo una amiga. Con ella me siento muy cómoda. Puedo hablar libremente, sin importar si ofendo o no, sin miedo a malinterpretaciones. Puedo ser yo. Sin condescendencia, sin fingir, impoluta.

Esta amiga me la ha traído el camino que emprendí con el embarazo. Con ella aprendí, compartí y discutí todo lo relativo a nuestro nuevo futuro.
Hoy es muy difícil hablar abiertamente de mi punto de vista sin tener que extenderme en explicaciones. Ella se convirtió en mi vía de escape.

Ahora, nuestros caminos tratan de volver a su anterior normalidad, siempre contando con nuestro maravilloso punto de inflexión. Confluyen en paralelo con diferentes metas, pero siendo espejo uno del otro. Aranel y Celia se ocupan de ello.
Tenemos alegrías y tristezas similares, todas relativas o a consecuencia de ELLAS.
Quizás esto influya para mantenernos unidas, pero ya hay mucho más.

Su personalidad me hechiza. Estaría horas escuchándola - y lo haría si careciese de mi personalidad histriónica-, riéndome. Estaría horas hablando y parecerían minutos. Es increíble.
Una caja de sorpresas.
Profesora de educación especial, cantante, madre, padre, mujer, niña, payaso, artista, ... todo, lo puede hacer, TODO. Mezcla como nadie el rosa y el rojo, tiene más colores en sus coletas que los que hay en el arco iris. Es capaz de dar vida hasta a la más impenetrable roca.

¿Qué podía esperar? Cuando era una niña, sorprendió a su madre diciendo que de mayor quería tener un hijo con Síndrome de Down. Cuando yo era niña... mis sueños distaban mucho de eso...
¿Qué clase de personita podría pensar algo así en su tierna niñez? Pues ella. Alguien con un corazón inmenso, con una capacidad de amar fuera de escala. Y apenas pasa de los 50 kilos y no cree en Dios...

Sí, creo que hay mucho más que un embarazo, parto, puerperio, lactancia y crianza entre ella y yo.

Nada puede hacer que me pierda sus aventuras y desventuras.

Algún día, cuando registre sus canciones, subiré alguna... puede que la nana que compuso a Aranel. Esa estaría bien.



CLC

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Con dos basta

Hoy me hubiera ligado las trompas.

Con dos niños en casa tengo suficiente. No puedo con todo y él no me entiende.

Puede que yo a él tampoco, pero no me dice nada. Encima se empeña en no escucharme.

¡Qué difícil se me hace esto a veces!

Debo concentrarme y no distraerme, gasto demasiadas energías enfadándome.

No voy a conseguir nunca que haga algo que quiero que haga porque sí. Tengo que ser más lista. He de conseguir que quiera hacerlas. Sólo me queda averiguar cómo.


CLC

jueves, 2 de diciembre de 2010

Último cumplemes del año.


Hoy, más o menos a esta hora, hace 7 meses vi salir -me sacaron- a mi niña. La olí y besé con los ojos cerrados. Cuando los abrí ya no estaba.
Una hora después, mi marido me la enseñó en la videocámara. No la volví a "tener" hasta 2 horas más tarde -por mucho que se empeñen en decirme que fue menos, yo tenía el reloj delante, no hacía nada más que mirarlo-. Quizás sea esta la razón por la que me cuesta tanto separarme de ella.


video



CLC.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Navidad Navidad... tralaralará!!!!!



Es evidente que este año tenga especial ilusión en preparar mi hogar con luces y adornos - a mi entender, los más bonitos de todo el año -.
El año pasado fue el primero que puse árbol, sentía mi casa como un hogar al contar con otro corazón latiendo.
Esta será su segunda Navidad. Para mí, será la primera. Este año veré las fiestas con ojos de bebé. Veré la Navidad en sus ojos.

¿Cómo mirará al árbol? ¿y al muñeco de nieve? ¿y al centro de mesa con sus velas doradas? ¿recordará los villancicos que tanto le agitaban en mi barriguita?.

Recuerdo el vídeo que grabó mi marido mientras trataba de coronar el árbol con la estrella. Ya la notaba en mi barriguita. Estaba pletórica.

Recuerdo la postal de Navidad que mandé a mi familia: "Feliz Navidad: Papás & Feta", decía. Y este año mi hija cumplirá los ocho meses casi al final de las fiestas. Es increíble.

¿Cómo felicitaremos este año a nuestra gente?

De momento dejo la foto de mis anteriores fiestas.




CLC.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Fin de etapa. Misión cumplida.

Hace unos días mi marido y yo bromeábamos sobre un supuesto nuevo embarazo.

¿Cual sería mi FUR? ¿ 6 de julio de 2009?

Hoy tendría ya una más cercana: 26-11-10. Y no sé si sentirme triste o sentirme alegre.

Por un lado pienso que mi cuerpo sigue vivo y preparado ya para albergar una nueva vida. Místicamente, entiendo a mi hija ya preparada para compartirme. Esto me llena de ganas de repetir y afrontar, ya de una forma diferente, una nueva aventura maternal.

Por otro lado siento añoranza y tristeza por el fin de la etapa que ha marcado mi vida. Hace casi 17 meses que no descubro mi monótona periodicidad. Que mi chacra raíz se transformó y se dedicó a mi nuevo mundo.
A esto se añade el descubrir que la alimentación complementaria de Celia no ha sido tan complementaria. Ella, ha decidido crecer gastronómicamente. Y eso, el no ser su principal sustento alimenticio, es un trance que toca superar.

No obstante, Celia seguirá teniendo su cobijo, su somnífero, su calor, su consuelo y su desayuno en mamá durante todo el tiempo que desee. Tal y como lo ha hecho con su alimento. Creo que eso es lo principal. Que sea ella la que decida o no destetarse. Aunque confieso que visualizar ese día me da pavor.

Me quedaré con lo positivo de todo esto. Evax, ¡he vuelto! ;P

CLC

jueves, 25 de noviembre de 2010

DANIEL



Daniel es alegre, guapo, intolerante a la proteína de la leche, se mantiene de pie mucho tiempo, llora sólo si está malito.

Daniel tiene 7 meses y ha llenado de dicha y esperanza a una madre que, cosas de la vida, no podía pensar que un varón creciese fuerte y sano dentro de ella.

Daniel ha tomado prestado el nombre y apellido de papá, para que continúe el árbol de la vida.

Daniel tiene una hermana, que le cuida y adora. Que todo lo que hace, lo hace con el más puro amor.

Daniel nos ha enseñado valentía y coraje desde el minuto uno de su existencia.

Pero hoy me he enterado de que estas palabras se quedan cortas. Vaya revés. Y vaya capotazo, mi niño.

Gracias por demostrar, una vez más, que has venido a llenar la vida de tu familia.

¡Vaya susto para mamá!

Cuando me lo ha contado no he podido evitar emocionarme, ¡qué dolor tan grande pensar que tu bebé se te va! ¡qué alegría tan inmensa comprobar que todo ha salido bien!

Recuerdo una visita al pediatra. Iba porque Celia lloraba mucho por las noches -¿gases/cólicos?- y comentarle de pasada que tenía un "chichón" blandito. Yo pensé que podría tratarse de un hematoma tras el uso de la ventosa. La pediatra no pensó lo mismo y me envió de urgencia al hospital con "posible fractura craneal". En esos momento me desmoroné. Imposible retener las lágrimas.
Recuerdo como pensé que Dios había puesto a Sheyla en mi camino con el fin de acercarme a la educación especial.
Le decía camino al hospital: "No te va a faltar nada, no me importa llevarte en brazos hasta que mi cuerpo aguante, pero por favor, no me dejes."

Fue horrible, pero mi niña me miraba, me escuchaba, en definitiva, reaccionaba. Todo fue fruto de mi cabeza.

¿Qué hubiera pasado si no lo hubiera hecho?
Qué profundo desazón ser consciente del adiós de un hijo. No lo puedo imaginar. Duele ya tratar de hacerlo.

Lo que sí puedo imaginar es la alegría de saberla fuera de peligro. Increible disparo de adrenalina, comparado sólo con verla nacer.

Hijos. Y pensar que antes carecía de esta dimensión de amor.

Daniel, bienvenido de nuevo. Isa, increíble. Me quito el sombrero.


CLC.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Esto marcha.

Hoy ha sido un día muy especial. No por la visita de mi padre, no por haber ido juntos con Celia a comer a un lugar muy íntimo y bonito. No por haber comido de lujo y bebido mejor. No por haber estado atendidos mejor que en casa.

Hoy ha sido un día que me ha enseñado algo. Esto marcha.

Hoy he alimentado a mi hija directamente del recipiente y no me he sentido observada. Diría, incluso, que me han mimado.
El maître ha evitado interrumpir en la mesa al percatarse de que cualquier movimiento era captado por Celia. Del mismo modo, ha informado a los demás camareros para dejarnos cierta intimidad.
Nadie se ha escandalizado ni me han llamado "al orden" y estoy hablando de un restaurante de 50 euros el cubierto como media. Todo ha sido perfecto. Mi reparo a dar teta a mi hija en un sitio como ese se ha disipado desde el primer segundo.

Puede que el hecho de que el maître fuera mujer tuviera algo que ver. Pero si esto es así, os aseguro que no será la última vez que vaya a ese lugar.

El lugar se llama Casa de Pias en Getafe.

Y, además de todo esto, su cocina es, simplemente, genial.


CLC

miércoles, 27 de octubre de 2010

Mi Triki

Mi monstruito de las galletas no para de comer. No galletas -galleta caca-, todo lo demás del mundo...
Siempre ha sido muy ansiosa, pero ahora más. Los dientes ¿?.

Cuando era más pequeña, tenía la sensación de que se aburria, necesitaba muchos estímulos. Ahora, su principal objetivo es llevarse algo a la boca. Cuando jugamos, ella solo presta atención si el objeto puede ser "comestible".

Todos mis esfuerzos por intentar que fije la atención en un juguete, en una acción, en un sonido, son en vano. Solo quiere morder o chupar o probar. Sé que así ella explora el entorno, pero me gustaría que ya empezara a interactuar con él. A entender las relaciones causa-efecto más sencillas.

Confío en la naturaleza y en que cada niño evoluciona de modo diferente -y ella siempre me ha marcado muy bien los ritmos-, pero siempre me ha interesado la estimulación temprana como una herramienta para aprovechar su capacidad de aprendizaje en beneficio de su desarrollo.

Por tanto, dado que mis actuaciones han sido siempre las mismas, he llegado a la conclusión de que tengo que modificar la forma de estimular en esta etapa.
Las repeticiones han surtido efecto físicamente. Ella se mantiene perfectamente sentada, durante mucho tiempo. Se tumba y cambia de posición de forma ágil y rápida -pese a su peso-, levanta el culete previo al gateo. Su desarrollo motor no es el problema. Su coordinación y respuesta es lo que me interesa trabajar.

Entonces, el objetivo es que ella consiga atender sin despistarse con chuches en potencia.
Pues bien, he encontrado -bueno ya lo tenía, pero no le daba ese uso- la herramienta que me ayude a conseguirlo. El portabebé.

Voy cargada con ella -a la espalda- al hacer las cosas de casa que creo pueden serle útiles. Friego los cacharros, por ejemplo: ella ve como coloco los platos, pequeño, mediano, grande.
Tiendo la ropa e ideo juegos con las pinzas de colores: las saco y las meto de la cesta. Además "le cuento" lo que hago y le invito a que ella pruebe. ¡Y le interesa! ¡Y me escucha!¡¡Sin querer comerme!!

Ella vive y ve así desde mi altura y perspectiva el mundo. Y yo hago mi vida lo más normal que puedo tratando de ver el mundo como lo hace ella.

Qué interacciones más bellas. Irreemplazables.



CLC.

martes, 19 de octubre de 2010

¿Qué me toca de Celia? Ralladas de una madre con excedencia laboral


Me he puesto a reflexionar acerca de esta pregunta.

Soy tan absorbente - yo lo llamaría madre- con mi niña, que alguien de mi familia, desesperado por mi acaparadora forma de criar, gastó su último cartucho lanzándome la preguntita.
Tienen razón, pero no puedo evitarlo. Ni quiero.

Hoy he tenido que ir -casi hasta Etiopía- al registro para pedir una partida de nacimiento. En el camino me ha dado tiempo a hacer las particiones:

-Dios nos ha enviado el regalo entero, que es Celia. Por tanto 100% para Dios.
-Papá y Mamá, tienen una mitad cada uno.
-Mis padres, tienen un cuarto de mitad cada uno. Mis hermanos, que son tres, tienen un tercio de cuarto de mitad cada uno de cada cuarto de mitad de mis padres.
-Mis suegros, tienen un cuarto de mitad cada uno igualmente. Mis cuñados, que son dos, tienen también un tercio de cuarto de mitad. Sé que aquí hay tres partes y son sólo dos hermanos. Pero Hacienda se lleva una parte y he decidido ponerlo en el lado de la mitad de mi marido que gana más.

Ya tengo respuesta para cuando me vuelvan a preguntar.


CLC.

lunes, 18 de octubre de 2010

Tres historias cómicas de semicolecho y una de lactancia al aire

Puede que si el colecho hubiese sido desde el principio hasta el final de la noche, estas historias no tuvieran lugar. Pero Celia ocupa mucho espacio, se mueve mucho -desde bien pequeña- y me hace las noches bastante incómodas.

Comenzamos a dormir los 3 juntos porque tanto para los cólicos como para la teta es infinítamente más cómodo. Pero cuando los cólicos cesaban y/o al ratito de mamar se dormía, a veces la pasaba a su cuna. El problema ha venido con ese "a veces". A esto le añadimos cansancio y estado casi comatoso cuando nos despertamos por la noche. En mi caso, esto es exageradíiisimo.

  • Situación número uno:

Como de costumbre, estoy durmiendo con una pierna enrollada en la sábana. Me muevo y noto una ligera resistencia. Tiro más y la resistencia aumenta progresivamente hasta que de repente mi marido exclama: ¡La niña, la niña!
Asustadísima, enciendo la luz y compruebo que Celia duerme plácidamente en su cuna. Miro a Manuel y veo cómo, con una ternura de revista, protegía un gran ovillo de sábana. Tiro de la sábana y él agarra el ovillo con más fuerza... seguía con los ojos cerrados. Ante esa escena, fue inevitable espetar la carcajada más grande que recuerdo desde que tuve a Celia.

  • Situación número dos:

Celia es tan silenciosa durmiendo, que tengo que acariciarla para comprobar que todo está bien. Una día, una de esas caricias nocturnas tuvo como destinatario a su señor padre. Él, animado con la situación, procedió devolverme tal muestra de cariño. Blanco como la leche se quedó cuando de un salto me levanté de la cama, como una loca, gritando: ¿qué haces? ¡¡¡¡has aplastado a la niña!!!!
Se arropa y me da la espalda refunfuñando: Celia está tranquilita con sus tres dimensiones en la cuna.

  • Situación número tres:

Ya está empezando a refrescar y, en alguna noche más fría, he tenido que encender la calefacción del dormitorio. El problema es que a mitad de la noche el calor se hace insoportable. Tengo miedo de que la niña sude y la destapemos accidentalmente, pudiendo provocar algún resfriado innecesario. Nuevamente, la oscuridad juega con mi corazoncito haciéndome creer que toco a mi hija.
- Manuel.
- ¿Qué?
- La niña está sudando.
- Creo que lo que estás tocando es mi cara.
- Uhhmmmm, pásame el número de tu esteticista, tienes el cutis increiblemente suave.
- Es que me he afeitado...


En cuanto a la lactancia al aire, lo incluyo en esta entrada porque tiene que ver con el sueño profundo del que apenas salimos -ejem, salgo- en los continuos despertares nocturnos que llevamos "padeciendo" desde hace cinco meses y medio.
Tras estas líneas dedicadas a excusarme, paso a comentar a qué me refiero.

He llamado lactancia al aire a esa tetada que, por un lado mi hija se imagina y, por otro, yo siento, pero ninguna de las dos estamos en contacto.
Sí, esta es la imagen que un día descubrí. Mi teta goteando y, a treinta centímetros, mi hija, de lado, moviendo la boca como un pez. Tragando incluso. Creyendo que mama. Y yo, creyendo que alimento.


CLC.

miércoles, 13 de octubre de 2010

12 de Octubre de 2010

¡Qué emoción mi amor! todos los días nos das una sorpresa, pero la de ayer fue especial...

Tú no parabas de mordisquear el dedo de papá y, de pronto, su cara cambió, como la primera vez que te sintió en mi barriguita.
Todavía eres muy pequeña y no lo conoces como yo, pero verás como pronto te haces una idea de esos "cambios de tercio gestuales"... Suelen ir acompañados de una alegría.

Y ahí estaba mi alegría: ¡¡un diente!!

Mi niña, ¡cómo va esto de rápido! cada día estoy más orgullosa de tí... me pregunto si algún día podré llegar a explotar por todas las sensaciones que me estas haciendo vivir.

¡Enhorabuena princesa!


CLC

jueves, 7 de octubre de 2010

La noche es joven



Y tan joven. Solo tiene 5 meses la reina de la noche. Parece que tengo anfetaminas en la leche. No sé por qué se activa tanto. Tampoco sé por qué unas noches sí y otras no...
En fin, un poquito de medicina y listo - mimos y teta-, el tiempo hará el resto.



CLC.



martes, 28 de septiembre de 2010

¿Yo tenía pareja? ¿yo era delgada?

Paró la recesión, al menos está estancada. Nos hemos dado cuenta a tiempo y estamos utilizando herramientas para corregirla. Ahora queda salir. No solo existe la crisis económica. En mi caso he añadido una más. Mi primera crisis matrimonial.

El otro día tomando café con una amiga, a la que no veía hace siglos, comencé a contarle el bache que había pasado. Parecía que hacía mucho tiempo desde aquello. No fue tanto. Pero, sinceramente, estoy a otras cosas...

Mi marido y yo nos hemos dedicado desde el minuto uno a nuestra niña. No solo física, sino también emocionalmente. Nuestros pensamientos, conversaciones y llamadas telefónicas la tienen a ella como protagonista.

Es cierto que la mayoría de los padres no son así. No asumen su paternidad como una extensión de lo que se conocía propio de la maternidad. Pero me alegra saber que este nuevo tipo de paternidad es cada vez más común. El monopolio de la madre está obsoleto.

Cuantas veces hemos visto esa imagen en que la mamá aparece abrazando al hijo y el papá abrazando a la mamá. Esto es, él se ocupa de la seguridad del tándem madre e hijo.

Creo que esa es la esencia de la familia, no se debe perder. Pero, el día a día, las circunstancias cotidianas, eso, no es esencia. Por tanto veo primordial la presencia del padre, no tanto como mantenedor, sino como parte del proceso de crianza. Capaz de discutir aspectos como la marca idónea de pañales o toallitas. Vamos, la competencia.

Siempre estoy hablando desde el respeto mutuo y el diálogo. La competencia hace mejorar a las partes implicadas. El esfuerzo por buscar lo mejor y dar otros puntos de vista ante una situación, limita un posible bloqueo maternal. Se aligera así la carga que de por sí viene implícita en la maternidad. Aprendemos a relativizar y simplificar.

El problema viene cuando se altera la justa medida.

Los primeros 2 meses de Celia nos dedicamos a marcar nuestro territorio para con nuestra hija. Él como padre no podía permitir que yo le hiciese de menos -corrigiese, pero de un modo poco ortodoxo-, yo como madre no podía permitir que él me dijese lo que tenía que hacer - explicara lo que le pasaba a la niña sin razones de peso-.

No podía evitar sentirme atacada cuando me decía que tenía hambre ante un llanto, puesto que yo soy la que satisfago esa necesidad.
Él no podía evitar sentirse atacado cuando menospreciaba sus opiniones por su falta de información, puesto que el carecía de tiempo con ella.

Y así, con este ambiente, sobrevivimos durante un tiempo. La bomba estalló y pensé seriamente que este sería el fin de nuestra relación.
Pero como dicen: Triunfó el amor. Bueno, más que el amor triunfó nuestro sentido de la responsabilidad. "Celia no puede crecer en este ambiente"

Manuel me enseñó a no tomarme sus aportaciones como ataques. Son sugerencias elaboradas desde su propio sentido común. No piensa que soy mala madre.
Yo le enseñé que el instinto no se puede fabricar desde la razón. Que para que le sintiese implicado debía "escuchar" con el corazón. Por cierto, la implicación del papá durante el embarazo es esencial para su sentir posterior.
Por tanto, ambos conocemos perfectamente nuestros límites. Yo tengo cotas en mi razón. Él tiene acotado el instinto. Y así educaremos a Celia. Sintiendo y razonando.

Poco a poco hemos ido caminando hacia nuestros papeles. Curiosamente los socialmente estipulados, pero haciendolos nuestros. Con nuestras excepciones y aportaciones.

Aún, en nuestro día a día continuamos rectificandonos, pero cuando se sabe donde está el problema, cuando se habla al respecto, todo es mucho más fácil y llevadero.

Todo esto lo hemos hecho por Celia, porque se merece una familia feliz y equilibrada en la que desarrollarse. Nuestro matrimonio está temporalmente estancado. ¡Que no roto! Somos conscientes de ello y sabemos que pronto volveremos a ser los de antes. Todo tiene su proceso natural.


Hace algunas noches, tras un agotador día normal, Celia dormía entre nosotros para poderla consolar más cómodamente ante sus gases, él extendió su brazo por encima de la almohada y me acarició el pelo:

-"Te echo de menos"

Y triunfó el amor.


CLC

PD:¿Yo era delgada?

jueves, 23 de septiembre de 2010

Los mejores inventos de la crianza (Parte I)



He decidido crear este post por dos razones. En primer lugar, no quiero que se me olvide qué es lo que me está ayudando durante los primeros meses de Celia. En segundo lugar, si alguna de las cuatro personas y media que me lee decide pasar por esta "ventura" y no sabe que pedir a las personas que te preguntan ¿qué te hace falta?, aquí tendrá un buen manual. A ver si salimos de la ropa de 0 a 1 mes...

1.- Portabebé: Imprescindibles para hacer vida casi normal sin tener que estar pendiente de escucharle llorar o mirando a la pantallita de vídeo -regalo que aún no he usado-. Tengo 2 tipos:

- Bandolera: Más fácil de colocar que el fular. Ideal para cuando hace calor. Además lo puedes llevar como complemento del carro del bebé. Cuando le apetece mamar y estamos fuera de casa,utilizamos la bandolera para alimentarle discretamente y acunarle después. El tejido es lavable. Se puede utilizar desde que el bebé tiene unos días. Yo comencé a utilizarlo cuando tenía un mes en posición tumbada y ranita. A los tres meses ya comencé a llevarla a la cadera.
Como "contra" le veo que no es un portabebé que vaya a usar el papi ya que su "virilidad" puede quedar en entredicho... quizás cuando nos quitemos los prejuicios otro gallo nos cante. Por otro lado, mi niña ha pesado más de lo que le correspondía para su edad, de modo que llevarla a la cadera cuando el bebé pasa los 8 kilos no me resultaba cómodo. La opción que me queda es a la espalda, pero aún no se "sujeta" lo suficiente. Por ello, queda ya guardada hasta dentro de un par de meses como mínimo.







- Mochila: En mi caso utilicé la de la marca Manduca. Creo que lo mejor que han inventado, sobre todo para los bebés más grandotes. Distribuye perfectamente el peso y la espalda casi ni lo nota. Es fácil la colocación correcta del bebé -la famosa y anatómica forma de M-. Como punto negativo pondría que más incómodo de guardar como alternativa al carrito, ocupa demasiado espacio.




2.- Sacaleches Eléctrico: Es posible que a medida que introduzca alimentación -aunque sea complementaria- mi volumen de leche descienda. Por ello me estoy haciendo con un arsenal de leche en el congelador. Puede que decida también dejar a la niña alguna noche en casa de los abuelos para que mi marido y yo tengamos una primera cita tras el parto. El que tengan mi leche, tanto en casa de mis padres como en casa de mis suegros, me tranquiliza y me da más seguridad si yo falto puntualmente. En mi caso me hice con el "Swing" de Medela y estoy bastante contenta. Congelo en bolsas especiales y no mucha cantidad -60 ml-. Compré días antes de parir uno manual -malísimo por cierto, de Chicco- por si no me subía la leche, ayudar. No lo necesité, pero cuando decidí guardar, a la hora de sacarme era bastante rollo darle a la manivela.
3.-Trona adecuada: Cierto es que la mayoría de tronas no son aptas hasta los 6 meses. Pero hay una trona que considero muy interesante. Polly Magic de Chicco, tiene función de hamaca -sin movimiento, eso sí- y permite su uso desde los 0 hasta los 12 meses. Celia es muy cotilla y le gusta estar a nuestra altura, fue nuestra única solución para comer más o menos tranquilos. Trae un juguete que se cuelga -bastante cutre por cierto-.
4.- Material audiovisual estimulante: Existió cierta polémica con el material de estimulación temprana de Baby Einstein, sobre todo los DVD´s por el supuesto aumento de la capacidad intelectual de los bebés. Esto no es así, en absoluto. Pero hay que tener en cuenta que no deja de ser un efectivo entretenimiento en momentos críticos. Mis duchas duran más de 5 minutos y mis momentos All Bran han recuperado su privacidad. Tras ello, aprovecho la hipnosis de estos DVD´s para repetir en voz alta lo que ahí aparece para que ella vaya asociando imagen-nombre. Creo que puede ser una herramienta útil, siempre y cuando un adulto complemente el aprendizaje. Las sesiones no superan los 30 minutos. Suelo alternarlo con otros métodos, no lo hago a diario.
5.- Música relajante para el coche: A la mayoría de los bebés les encanta el coche, a la mía no. Es más, lo odia. Bueno, lo odiaba, ¡ya es más mayor! Lo único que le serenaba era esta música.
6.- Proyectores luminosos: En este caso no es tan útil para ella como para mí... Por la noche cuando se despierta para la toma, utilizo esa luz. Es suficiente para ver y no despertarse del todo.
7.- Cojín de lactancia: Importantísimo para dormir bien durante el último trimestre del embarazo, pero aún más importante para la espalda durante la lactancia. El mío es grandote y me ha valido también como apoyo de espalda de Celia hasta que es capaz de sentarse por sí misma.
8.- Sacos de semillas: Nada más nacer mi niña, hasta que se ajustó mi producción de leche, las subidas que tenía eran algo dolorosas. El saca leches aliviaba temporalmente, pero luego la subida era mayor. La ducha no siempre apetecía. Los sacos me vinieron fenomenal. Tenía 2, uno para calentar y otro en el congelador. Ponía el caliente sobre mi pecho para aliviar -y una toalla para empapar la leche que salía- y, tras la toma, me ponía el saco frío.
Además, el saco caliente y el olor a lavanda, aliviaba los horribles cólicos que tuvo Celia.
9.- Empapador para cambiador: me refiero a esos empapadores que te ponen en el hospital tras parir. Pues bien, para evitar frotar cada dos por tres el cambiador, utilizo estos empapadores desechables. Los compro grandotes y los voy doblando y desdoblando para darle los máximos usos posibles.
Bueno y hasta aquí publico esta primera tirada de "Grandes Inventos". Supongo que me iré encontrando con más, por lo que lo dejo abierto a la publicación de nuevas partes.
No he hablado de chupetes, ni biberones, ni mordedores, esterilizadores, intercomunicadores, ni mucho menos de libros para 0m. Es mejor no precipitarse a comprar esto -como lo hice yo-:

Celia se lleva a la boca cualquier cosa que no sea "diseñada" para llevarse a la boca, exceptuando el pezón.
Yo solo esterilizo - hirviendo durante 5 minutos- las cosas estrictamente necesarias para su primer uso. Después lo lavo con agua, o agua y jabón. Casi 5 meses y 0 gastroenteritis. Veo esencial el contacto -controlado eso sí- con microbios para hacerse, de forma natural, inmune a ellos.
Confío en que será buena chica cuando duerme en su cunita y no se escapará con las amigas por la ventana, de modo que no me hace falta video vigilarla. Si me necesita, me llama y yo la escucho desde cualquier punto de mi mini-piso de protección oficial.
Como Celia se come todo lo que no sabe ni por donde empezar, pues los libros de bebés también. No les hace ni caso cuando se los muestro y leo, solo quiere comérselos...



Tanto lo que a mí me parece interesante como lo que no, depende de cada bebé. El comprar de todo para que no le falte de nada puede no ser lo más inteligente. Cada bebé es un mundo. Hay que escucharle y te dirá qué le gusta y qué no. Primero conozcamos a nuestros hijos, luego actuemos en consecuencia. Confieso que yo me precipité en ciertos aspectos.

CLC

viernes, 9 de julio de 2010

Mi lactancia


PUBLICO ESTE POST ESCRITO HACE TIEMPO Y COMPLETADO RECIENTEMENTE
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Hoy soy feliz...me he depilado!

El tema es que la chica que me depila también está embarazada de una niña. María se llamará la princesa.
A Laura, la esteticista, le ha impresionado el tamaño de Celia. Lo que más le ha llamado la atención ha sido que únicamente sea mi teti la que la alimenta. Ella, dice, nunca había visto a un bebé así sin leche de fórmula (¿?). Ante my poker face, ella me ha comentado que es difícil continuar con la lactancia tras el primer mes.
Dice que el cansancio y desgaste de dormir poco hace más interesante la introducción de otro modo de alimentación en el que delegar. "Total, el primer mes es lo importante"

Yo trato de morderme la lengua. Cuando las pro-teta hablamos, suelen dejarnos caer que no respetamos a quienes elijen no dar el pecho.
Bien, quiero dejar claro que respeto cualquier opinión. Respeto que cada mujer es libre de hacer lo que quiera con tal de sentirse bien. Faltaría más.

Pero es que dudo tanto que una mujer sin un motivo realmente justificado -para mí la comodidad no es un motivo, estas mujeres seguro que van a un gimnasio o se depilan el labio superior o han llevado tacones- se sientan bien privando a su hijo -SU HIJO- de algo tan importante como la lactancia materna.
No se trata solo de su alimentación. Se trata de su seguridad, de su apego, de su lugar tranquilo y seguro. De su paso progresivo a la vida.

Considero, por tanto, antinatural el cese voluntario por razones tan egoístas. Mi hija es parte de mí, lo que más quiero, ¿cómo no voy a darle lo mejor? ¿cómo no donarle salud física y mental? ¿acaso no es eso amor incondicional? ¿no se trata de esto?

He decidido este título para el post porque considero que en el mundo de la lactancia hay un amplio abanico de sensaciones, costumbres y vivencias. Cada madre tiene su propia lactancia.
La mía ha pasado diferentes etapas:

-Dolorosa durante el primer mes. Pese a haberme empollado libros y talleres al respecto, no conseguí evitar el dolor y grietas en pezones. Hice del purelan mi aliado en detrimento de las técnicas naturales -que me resultaron menos efectivas- como utilizar mi propia leche y dejar el pezón al aire para que cure.

-Insegura durante el segundo y tercer mes. Aunque Celia cogía mucho peso y tenía una aspecto sano, el dolor sentido anteriormente hizo tambalear mi fe en lo aprendido. Mi postura era correcta y el agarre parecía perfecto, no entendía qué falló. Pero lo que hizo plantearme el arrojar la toalla fue la aparición de los cólicos. Seguí las recomendaciones de Carlos González a pies juntillas y nada funcionó. Las noches eran horribles, es muy difícil ver como sufre tu hija y no puedes hacer nada más que darle amor.

-Feliz durante el cuarto mes. Los cólicos no han cesado a día de hoy, han mejorado eso sí. Creo que hice -y hago- todo lo que pude y tomé la decisión de continuar con la teta. Celia no ha tenido ni un amago de enfermedad. Ahora pienso que puede que no sea la responsable de sus cólicos.

Pese a estos problemillas, debo estar agracecida porque Celia es muy tragona y le encanta la teta.

En la revisión de los 4 meses pesó 8,350 kg y midió 66 cm. Una barbaridad. Estoy muy contenta, pero no negaré que el exceso de peso pudo preocuparme en un primer momento. El caso es no ser feliz...

Continuaré con la LME hasta los 6 meses y a partir de ahí comenzaré a introducir alimentos, muy poco a poco.

Si alguien está embarazada y me lee le pediría que se escuchase. Que no hiciera caso omiso a sus miedos. Estos miedos buscan respuestas. Información. Cuando esta parte está satisfecha, la plenitud te hace afrontar con alegría y seguridad la maternidad.

CLC.

martes, 6 de julio de 2010

Los dos meses de mi vida

Ahora parece que antes no vivía.
Ha sido tan brutal el cambio en mi vida y mis prioridades que lo de antes carece de importancia.
Ahora solo me enfado por cosas relativas a ella y lo que más me hace reir es lo que hace/dice/respira ella.
Puede que el pasotismo por todo lo demás sea hiriente para mi gente, pero es que hasta eso me da igual. Mi niña está tranquila, ha comido, tiene limpio el pañal, sonríe,... pues todo es perfecto.

Los "anda que me llamas", "a ver cuando quedamos", "deja a la niña un rato con tus papis" -ja!-,"es que me tienes olvidada",... me llegan tangencialmente al cerebro. Del mismo modo se van. Sin profundizar.

Creo que puede llegar a ser contraproducente. Dejar mi vida anterior de lado en pos de mi actual situación. Pero es que ME DA IGUAL.

Mis intereses se basan en continuar aprendiendo de ella. Es tan fácil ser madre. Solo tienes que escucharla y mirarla con el corazón, y ella te lo dice todo.

No es bueno que duerman boca abajo; Celia no duerme más de 15 minutos si no es boca abajo. Un día la "escuché" y le di la vuelta. Desde entonces ya no duerme de otra forma. Parece que ha pactado con Lilith y que así sea para siempre.

Es conveniente que expulsen los gases tras cada toma; Celia no los expulsa cuando yo "se lo pido", lo hace cuando ella quiere y "me lo dice" y yo le facilito las cosas, pero siempre como su espectadora.

Es síntoma de deshidratación la fontanela hundida; y no lo dudo, pero puede que en ese momento no le apetezca lo más mínimo tomar.

Cada día aprendo más de su enigmática personalidad. Su sonrisa es tan bella como escasa, pero tiene la particularidad de dedicármela cuando la necesito. Sus llantos cada vez son más precisos y diferentes según lo que demanda. Y sus ojos, sus ojos me lo dan todo. Ya me hablan. Y yo le respondo, casi siempre lo mismo: Es imposible quererte más.



CLC

domingo, 20 de junio de 2010

PASANDO PÁGINA

Hoy me he despertado a tu lado. Como cada día. Hoy me has dedicado un "Buenos días" con una increible sonrisa. Como cada día. Hoy te he pedido perdón. He decidido hacerlo ya. Creo que te lo debía.
Es fácil el victimismo por no haberte podido abrazar al nacer. Pero yo fui la que permití esa situación. Permití que tu salieras del lugar más seguro del mundo al frío, a la luz, a lo desconocido, sin una voz amiga, sin una mirada de amor.
Debí haber hecho algo más que mirar. Yo, que presumo de tener tantos huevos...

También me he pedido perdón a mí por dejar que el miedo actuase por mí. Por "olvidar" todo lo aprendido y ceder ante la dictadura del silencio.
Debí seguir gritando una vez estuviste fuera, como si mi dolor no hubiera cesado. Como si sólo se calmase contigo junto a mí.
Debí seguir gritando con más fuerza al percatarme de que mis gritos molestaban. Para que entendiesen que les mordería si hacían algo que nos pudiera dañar a tí o a mí.
Debí seguir gritando mis preguntas hasta que obtuviesen respuesta. Haciéndoles entender que estaba ahí, consciente. Que tenía derecho a saber y a decidir en consecuencia.
Pero ya me he perdonado, esto no volverá a taladrarme la cabeza. Entiendo que lo que me ocurrió fue fruto de la novatada, de la primera vez. Me siento bien conmigo.

No perdono a aquellos que actuaron como si no fuese con ellos la cosa, aquellos que, intencionadamente o no, hablaban en bajito acrecentando mis dudas de poder parir. A aquellos, profesionales del Hospital Infanta Elena de Valdemoro, que no tuvieron una sonrisa, ni caricia ni palabra de aliento que me hiciese entender que mi esfuerzo valía la pena. Que tales palabras vinieron cuando ya me habían introducido la ventosa, para amortiguar la falta del previo aviso.A aquellos a los que os molestaba los gritos y llantos de una mujer pariendo.
No perdono a esos elementos que ni me miraron a la cara ni se presentaron cuando entraron en la habitación.
No perdono a quienes me arrancaron a mi hija y se la llevaron dando calladas como respuesta a mis preguntas.
No perdono al protocolo de neonatología del Hospital Infanta Elena de Valdemoro.
A vosotros, si alguna vez leeis esto, no os perdono. Y me ocuparé de informar realmente de vuestro protocolo de parto natural.


CLC

No lo estamos haciendo bien

-¿Por qué?
-Pues porque no es normal que lloriquee todas las noches
-¿Ah no? y ¿qué crees que le pasa?
-No lo sé.

Llevo durmiendo menos de 3 horas del tirón durante un mes y medio.
Jamás he tenido las ingles tan peludas, por no hablar de otros cuidados de belleza que, posiblemente, me subirían bastante la autoestima.
Ya no recuerdo la última vez que me duché sin sacar la cabeza por la puerta para escuchar posibles llantos.
Acabo de llegar tras todo el día en la p... calle porque es la única forma de que medio duerma por la noche, he lavado a mano ropita realmente cagada, he recogido una lavadora, he puesto otra, he hecho la cena y previsto la de mañana.
He organizado su ropa para el viaje y que no nos falte nada, le he dado el pecho y dejado dormida.

¡¡¡Solo tenías que sujetarle el chupete!!!

Pero claro, no lo estamos haciendo bien... ¡Venga ya Manuel!

CLC

lunes, 14 de junio de 2010

BAUTIZO, PREPARATIVOS Y DEMÁS ROLLOS

No es solo el bautizo en sí, ya me gustaría a mí. Ésta celebración viene envuelta en metros y metros de parafernalia y compromisos.

Según escribo me doy cuenta de lo hipócrita que soy... siempre me ha encantado organizar cosas, centrarme en preparativos y tenerlo todo planeado para hacer la "fiesta" más bonita del mundo. Antes no organizaría un bautizo, organizaría EL BAUTIZO.

Recuerdo con qué vehemencia evitaba lo común.¡Como cambia el cuento!

Era capaz de levantarme a las 3 de la madrugada con una "idea genial". Ahora tengo que salir a buscar mis ganas. De hecho creo que voy a hacer el bautizo más convencional del mundo.

El problema es que con Celia, todo me parece especial. Pese a hacer lo mismo que todo el mundo.
Pero es que ella lo hace todo especial. ¿Cómo me voy a fijar en un catering al aire libre perfecto si ella esboza su preciosa sonrisa "de medio lao"? Puede que antes no fuera tan plenamente feliz y no me diera cuenta. Puede que antes, la ilusión de preparar un evento fuera mi felicidad. Puede que antes tuviera más tiempo para pensar.

Creo que es un poco de todo. No me voy a fustigar por estar cambiando mis prioridades, por pisotear mis "principios" porque, hoy, tampoco lo veo importante.

Luego está el "¿ a quién invitamos?". ¿Familia? solo de familia hay unas 50 personas. Pedazo de convite ¡con la que está cayendo!. Somos modernos para algunas cosas, pero, si no invitamos a tal tío o a tal primo, todo se torna en incomprensible y en posible ruptura de familia.

Por tanto, celebraré el bautizo de Celia como todo el mundo, dispuesta a tirar de Visa y sin pensarlo mucho. Sólo me quedará el mirarla y disfrutarla para que todo lo demás no importe.

Aquí la tengo, dormidita a mi lado, porque ha decidido que las 5 de la mañana era una buena hora para empezar el día. Si la dejaba en su cuna lloraba, si me la metía en la cama lloraba, si apagaba la luz lloraba. Desesperada le pregunto: "Celia, ¿qué te pasa?". Ella me mira fijamente y suelta una carcajada sonora que deja ver ampliamente su boquita. Sus preciosas encías.
¡¡Quería jugar!! no me puedo explicar como un bebé de casi mes y medio "se aburra" y tenga la necesidad de jugar... ¿verdad que es increible mi niña?

Pues lo dicho... ¿cómo me va a interesar la colocación de los globos y de los centros de frutas?


CLC

viernes, 28 de mayo de 2010

Involución

El otro día leí parte de una entrevista a Michel Odent que me dejó algo inquieta.

Según la teoría de adaptación al medio de las especies, los ancestros de las jirafas han ido aumentando generacionalmente la longitud de su cuello para satisfaccer sus necesidades alimenticias. Los de los pingüinos, en cambio, han ido inhabilitando sus alas puesto que no le eran necesarias para subsistir.

Michel Odent insinuó que la mujer, generación tras generación de oxitocina sintética, podría dejar de producir la propia puesto que "dejaría de ser necesaria".

No imagino una mujer sin capacidad para parir por sí misma. En otros tiempos, se trataría sin duda del principio del fin. Las supervivientes serían aquellas que viven en lo que ahora se denomina paises "subdesarrollados". Las que paren en el poblado con ayuda de su madre y hermanas.

Y qué me dices del "enamoramiento" postparto. ¿Tendrían que administrale también al bebé esta hormona de forma externa?

Si esto es así, ¿estamos seguros de evolucionar? ¿de aumentar nuestras capacidades?
Esto se encamina a los "humanos" de la película de dibujos "Wall-e".

Confío en que lo que hoy es minoría, de la que me siento orgullosa de pertenecer, mañana será mayoría. Y no permitirá que esto suceda. Confío en el mecanismo corrector del hombre.
Debo confiar en él...

CLC

jueves, 27 de mayo de 2010

Tópicos

"No la cojas, no cedas a sus chantajes, son muy listos"

Sinceramente, nunca he pensado que un bebé de 3 semanas tenga la inteligencia necesaria como para pensar en cómo salirse con la suya.
Ésta es una de las consecuencias de la "humanización" - o desanimalización- excesiva en la que nos vemos inmersos. Dejamos de sentir y empezamos a razonar. Y nuestros pensamientos bloquean nuestro corazón. E interpretamos el gesto más instintivo como es el llanto, como una muestra de inteligencia. De superpoder.

Ojalá mi niña pudiera decirme: "mamá, tengo frío", pero no, aún no ha desarrollado su lenguaje... Lo único puede hacer es sentir el frío y llorar. Y mamá la cojerá para calmarla y a la vez darle calor. Ella, como bebé, confiará ciegamente en que sus males serán pronto atendidos lo que le convertirá en un bebé feliz y sano.
Cuando este bebé sea un niño, esperará de mamá que le ayude a conseguir aquello que necesite para poder reconfortarse a sí mismo. Esto es ley de vida. Como la leona que caza una presa a la que hiere levemente y porta hasta donde están sus crías. Luego la suelta e "invita" a que sea su prole la que le de caza. La leona pues, provee de herramientas para que mañana sean lo suficientemente autónomos y capaces de sobrevivir cuando ella falte. Ley de vida.

Desbancada por mi parte la teoría de superpoderes en bebés, necesito averiguar por qué te hacen comprender en un segundo cuánto merece la pena tenerles, pese a momentos de querer arrojar la toalla.

Hoy he dormido 3 horas, los cólicos se han apoderado de ella. Ha sido insoportable ver como nada le ayudaba. Solo mis brazos bajaban el tono de su llanto. A las 6 comenzó a calmarse y a las 7 conseguimos dormir. A las 10 se ha despertado. Yo la observo desperezarse. De repente, me mira con sus ojitos somnolientos fijamente y me dedica la mayor y más duradera de su sonrisas. Y así hemos estado, sonriéndonos mutuamente durante unos minutos.
¡Ya dormiré esta noche! Hoy su sonrisa ha cargado mi batería a tope. De la desesperación de horas he pasado al subidón en un segundo.

No será inteligencia, será la naturaleza que tras una de cal, te reconforta con la más fina y blanca arena. Maravillosa ley de vida.


CLC

jueves, 20 de mayo de 2010

TETOÍNA

Altamente adictiva en bebés y niños.
Se utiliza como Remedio Rescate de todos los males de los infantes: hambre, sueño, gases y malestar en general.
Asombra su capacidad de calmarles así como de fortalecerles tanto fisica como emocionalmente.
Siempre se encuentra en perfectas condiciones y temperatura.

Efectos secundarios:
Continua "exhibición" de la fuente de producción
Caducidad temprana de ropa y zapatos de los bebés por el rápido crecimiento de los mismos.
Pérdida total de consciencia en cuanto a lo costoso de otros preparados.


CLC

jueves, 13 de mayo de 2010

La reina del mundo

Jamás pensé que después de conocer a Manuel pudiera volver a enamorarme.
No hablo solo de ese amor romántico por el que me derretía con cada mirada, con cada palabra. Hablo de ese amor, real, que me hace sentir maravillosa, capaz, fuerte. Un amor que hoy sigo viviendo. Cada día estoy más convencida de que gracias a él yo puedo sentirme libre y poderosa.

Pero lo he hecho. Estoy enamorada de nuevo, y es compatible e, incluso, complementario con mi amor por mi marido. Es más, también tiene esa parte de amor romántico que cada mirada, cada gesto suyo hace temblar mis piernas.

Sentir que no me pesa 11 días sin dormir, que soy capaz de alimentarla, que solo yo puedo calmarla. Que es mi olor el que busca y mi voz la que le consuela. Soy su reina. La reina del mundo. Porque ella es mi mundo.

CLC

martes, 4 de mayo de 2010

2 de Mayo de 2010

Este fue el día que elegiste para nacer. Y, como ya lo tenías tan claro, no tardaste más que 45 minutos desde que comenzó el día para paralizar, de por vida, mi mundo.

El sábado día 1 por la mañana, papá y yo fuimos a lavar el coche y a hacernos unas fotos de mi barriguita de 41 semanas y nuestro coche nuevo - es que mamá, tiene una amiga en el extranjero algo rarita que se las pidió-.
Comencé a notar contracciones, posando en las susodichas fotos. Yo estaba pletórica, pero no quería lanzar campanas al vuelo. No quería que nada parase el proceso.
Después, mamá olvidó que era festivo y "obligó" a papá a llevarle al centro comercial donde no pudo comprar absolutamente nada. Decidimos comer en el asiático de al lado.
Ahí, mis contracciones eran ya cada 5 minutos. Comí arroz para tener mucha energía. Le decía a papá: "vale, ahora no me hables" y así las soportaba... una tras otra... terminamos pronto de comer y nos fuimos a casa.

Llegamos a casa a las 3 - sí, comimos algo rápido- y pronto descubrimos que las contracciones ya eran cada 3 minutos. Vale, esto ya iba en serio. Papá se puso a preparar todo lo del hospital y yo me dejé llevar para entrar en el maravilloso "planeta parto".
Antes siempre había visto este lugar como un estado de semi trance en que apenas cabía el raciocinio. Ahora considero que, si bien es cierto que el raciocinio es algo que se pierde inevitablemente a medida que avanza el parto, el planeta parto es algo que va mucho más allá. Es la capacidad racional y emocional de darte la bienvenida de modo que tú seas consciente de lo mucho que se te ama y lo imprescindible que eres en nuestras vidas.

Me duché. Preparé el salón. Quería meterme en mí. Pedí a papá que no hiciera ruido cuando entrara y que se limitara a estar. Cerré las persianas, puse mi móvil en silencio, encendí el ordenador para poner música relajante, recuerdo que leí como mi amiga, la que acababa de tener a su niña, había publicado en el foro las noticias que yo le acababa de enviar por e mail. Sonreí. Me emocioné. Y me dije: " este parto va por tí también, tú también te lo merecías". Las contracciones comenzaban a ser bastante molestas. Tanto que no las podía soportar sentada. Me iba a la ventana y comenzaba a mover la cadera de un lado a otro, de delante hacia atrás, haciendo circulos...
A medida que pasaban las horas, la pelota de dilatación fue mi gran aliada. Ya no podía estar de pie, pero en la pelota todo era más fácil. Movía la pelvis mientras me relajaba entre contracción y contracción y votaba a la par que respiraba durante la misma.
A eso de las seis de la tarde, las contracciones no eran más seguidas, pero increíblemente más intensas. Recuerdo que me hacía caca y corrí al baño. Papá se asustó porque pensaba que ese era el signo de que tú estabas a punto de salir. Me costó convencerle de lo contrario.
Ahí me di cuenta de la existencia de un flujo muy líquido que en nada tenía que ver con la percepción que yo tenía del tapón mucoso. Tampoco parecía líquido amniótico... Tomé la decisión de aguantar hasta las 7 y después salir para el hospital.
Poco antes de llegar, nos pasó una escena de lo más peliculera: tras saltarse papá un Stop, nos encontramos con la benemérita dándonos el alto. Papá les dijo: si quiere ud. vengo ahora, pero tengo que llevar a mi mujer que está de parto. Yo estaba en mitad de una contracción respirando... cada vez que lo pienso me muero de la risa. Rápidamente nos autorizaron a seguir circulando.
Llegamos a urgencias y nos preguntan por el motivo de la urgencia. Y zas! supercontracción que hace que me agarre al mostrador como si lo fuera a arrancar.
A los pocos minutos ya estaba en la consulta en la que el viernes me hicieron el tacto... Allí les informo, como buenamente puedo, de que estaba expulsando un líquido viscoso, me dijeron que era líquido amniótico, pero que estaba ligeramente teñido. Eso lo borré inmediatamente de mi mente porque, ¡sorpresa! ¡¡¡estaba de 6 cm!!! ¡¡¡había aguantado en casa hasta los 6 cm!!!.
Confirmaron conmigo que no quería epidural ni ningun tipo de artificio para llevar a cabo mi parto. Me dieron la enhorabuena por haber aguantado en casa y me animaron, pues mi parto se presentaba maravilloso.
Entré en la sala de dilatación-paritorio súper motivada. Cerré las persianas, coloqué mi ipod con sus altavoces, saqué mis collages de fotos, me senté en mi pelota de dilatación. Hice mía la habitación. Y me volví a centrar en tí.
A la hora llamé a la matrona porque tenía ciertas ganas de empujar y había expulsado mucho líquido.
Bien, el líquido era pis... y "sólo" había dilatado un cm.
Media hora despues ya ibamos por los 8 cm pero tenía enormes ganas de empujar. El dolor era ya muy insoportable pero luchaba constantemente por no perder la concentración.
Llevaba tiempo pidiendo la epidural. Papá siempre me decía lo mismo. Vale, ahora hablamos. Y aprovechaba cuando no había contracción para negociar 1 contracción más.
Llegó un momento en que ya no podía evitar mis ganas de empujar pedí ayuda. Vale, ya estábamos de 9. Me dijeron que, si me aliviaba, que empujase. Pero algo ocurrió.
Las contracciones cada vez eran más brutales.
Siguió pasando el tiempo y la dilatación era completa en la parte posterior del cuello del útero pero en la anterior había un reborde. Rompí la bolsa. No tengo claro si lo hice espontáneamente o me la rompieron ya que, pese a estar fisurada, aún permanecía casi "entera" y, en cada contracción, la matrona trataba de estimular tal reborde. Cuando salió las aguas, no me atreví a mirar y le pregunté: ¿claras?. No, verdes.
Pensé que me faltaba muy poquito que tenía que aguantar. Pero el tiempo pasaba y tú ya tenías bradicardias severas. Las contracciones eran ya contenidas con picos, pero ya no se distanciaban...
Dos horas después continuaba el "reborde", tú no podías pasar por ahí y yo, cada vez que empujaba notaba que "eso" me arrancaba las entrañas.
En ese momento yo no debía estar empujando y, en cambio, ¡¡llevaba haciendolo desde hacía 2 horas!!.
Nada me consolaba. ¿Cuanto más me falta? no solo no veía avances sino que no sabría lo que tardaría en verlos. De repente la matrona me dice que estas sufriendo. ¡Mi niña! ¡¡ahora no!!. Vuelvo a pedir la epidural, pero ya no me encuentro con evasivas. Me asusté. Ni tan siquiera papá puso la menor pega. Me asusté mucho, algo no iba bien. Estaba casi dilatada y nadie me muestra oposición!! La matrona salió por el anestesista y volvió con el consentimiento. El anestesista se presentó en 5 minutos. Me dijo que era posible que no me hiciera efecto inmediato por la dinamica de parto. Y me la puso. Aguanté sin mover un pelo esas contracciones contenidas, tenía miedo. No hubo una pega. Solo una cosa: hablaron de "palas seguras o cesárea". Acto seguido comenzó a entrar gente que se presentó como personal de pediatría.
¡Qué miedo pasé, mi niña! no podía estar ocurriendo. ¿Tan mal estabas? Ellos pasaron a la sala contigua de la que solo veía una cunita llena de artilugios. Tú debías salir ya.
Entró rápidamente la ginecóloga que me había hecho el tacto la noche anterior junto con otras 4 o 5 personas. Me reconoció. Me alegré de verla. Ella sabía qué clase de parto quería y se mostró muy contenta de que así fuese. Me sentí muy segura.
Se acercó y me dijo: "al igual que tú, tu niña está muy cansada y te necesita al 100%y ahora hay que empujar", su tono de voz, su mirada, esa gente,... por un momento pensé que te perdía.
Hacía tiempo que la matrona me respondía con evasivas cuando le preguntaba por tí. Ahora la gine...
Me prometí que aprovecharía esa maldita epidural para empujar con todas mis fuerzas, con fuerzas que no tenía pero que conseguiría. No perdería tiempo para agotar la posibilidad de un parto vaginal y tener una cesarea de urgencia. No. Tenías que venir ya.
Por tanto, ya se había tomado una decisión, empujar sin más.
Y eso hice. Sin tener en cuenta contracciones, sin esperar a ser guiada. Empujé y esperé que fueran los demás los que se amoldaran a mis pujos. Así nos sincronizamos.
El silencio solo se rompía por la voz de la ginecóloga diciéndome "muy bien, muy bien, lo estás haciendo muy bien."
Escuché el sonido de la ventosa, me decepcioné cuando noté la episiotomía, pero no dejé que nada externo me distrajera. Celia, tenías que venir bien. El monitor no paraba de pitar y no sabía lo que quería decir. Tampoco quería preguntar. Papá tenía los ojos rojos, él lo pasó realmente mal. Vivió lo que jamás hubiese pensado vivir. No salió de la sala en ningún momento.
Naciste. Y volvió el silencio. 00:45h.
Todo alrededor se paró y solo estaba ahí para mirarte. Para seguirte mentalmente y decirte que yo también estaba ahí.
Rápidamente el séquito de pediatría de la habitación contigua salió por tí. Yo le pedí a papá que no dejase de estar contigo. Te reanimaron y limpiaron las vías en esa habitación y le miraste. Y papá rompió a llorar y enseguida lo hiciste tú.
Minutos más tarde te trajeron envuelta en una toalla y solo te pude dar un beso, enseguida te llevaron a neonatos. Papá no quería dejarme ahí y le pedí por favor que no te dejara sola que yo estaba bien.
Alumbré la placenta espontáneamente unos 20 minutos más tarde. Era enorme. Lloré y me despedí del órgano que te había estado alimentando y que lo había hecho tan bien. 3,475gr de niña.
Tenía la sensación de que todo había cumplido bien su cometido menos yo. Por eso no podía fallarte más.
Mientras me cosían la episiotomía y un desgarro que me hice yo solita, no podía dejar de llorar... eso lo tenía que vivir contigo encima. ¡Ya no me acordaba de tu cara! creo que cuando te besé no te miré, solo te olí.
La gine me decía que era impresionante. Que lo había hecho de maravilla. Que le daba mucha rabia que las cosas se hubiesen torcido. Que podría haber ido a peor, a mucho peor, pero que mi fuerza fue determinante. Y, dadas las circunstancias, cada día estoy más segura de ello. El ambiente se tornó rarísimo cuando no avanzaba mi dilatación. Papá me ha llegado a decir que él confiaba más en mí que en la dudosa y miedosa mirada de la matrona. Él está muy orgulloso de nosotras.
Terminaron conmigo y me dejaron en la habitación. Sola. Mirando a la puerta azul que me separaba de tí. Quería verte. Ya había pasado la primera hora en la que, según había "estudiado" tú tendrías tu reflejo de succión más acusado.
Papá vino, radiante, con ojos llorosos pero feliz. Me dijo que eras preciosa y alzabas los dedos de los pies como yo. Apenas le escuché. Le dije que te trajera, que te quería ver, que tenía que darte el pecho. ¡Que eras mía y no estabas conmigo!. No le dejaban. Te grabó en vídeo y te ví. No podía dejar de llorar.
Estabas llenita de cables. Mi niña, tan pequeñita. Se me partía el corazón. Estabas espabilada, con unos ojos enormes y tu boquita no paraba de succionar. Y mi pecho estaba esperándote.
Fueron más de tres horas las que necesitaron para convencerse de que estabas bien. Horas en que seguía mirando la puerta, sin parpadear. Y viniste. Te besé y te miré, ahora sí. Venías ya muy dormidita, pero aún así buscaste mi pecho y no te separaste de él hasta media hora despues, cuando quedaste profundamente dormida. Eras lo más precioso que había visto nunca.
No paraba de preguntar a papá: ¿pero está bien no? y él siempre me daba la misma respuesta: SÍ.
Desde entonces, papá cada mañana me da las gracias. Por tí! es curioso eh! Pues sí cariño. Gracias por hacernos experimentar la más pura y grande sensación de amor.
Pero ojo mi vida, si algún día eres madre, deberás entender que esta infinita felicidad se ve truncada cuando aparece la antagónica. Irremediablemente unida a ella. El miedo. El miedo a perderte es tan doloroso como la dicha de tenerte.
Aún así, merece la pena tener ese miedo eternamente, sólo por un segundo de esa felicidad.
Bienvenida al mundo Celia. GRACIAS.

CLC

viernes, 30 de abril de 2010

¿Lo siento?


A medida que pasan los días el número de llamadas se multiplica. No sabía que se pudiera descargar tan pronto la batería mi móvil.

Desde mucho antes de cumplir, las llamadas comenzaban a agobiarme - no le quito culpa a mi sobrecarga hormonal- .
- Error 1: dije que mi FPPcalculada no se correspondía con mi FUR, de modo que para mi gente hace dos semanas y media que salí de cuentas...
- Error 2: Comenté una posterior variación de mi FPP que me salió en la última ecografía, parece ser que la niña es grandecita y me lo calcularon automáticamente.
- Error 3: dije mi FPP real.-Este es del que más me arrepiento. Para mi próximo embarazo, estaré de unos 15 días menos.-
- Error 4: no es bueno ser la primera en dar niet@, sobrin@, bizniet@, ... en general, en aportar un infante a la familia. Se idealiza todo demasiado y llega a presionar.

Ahora, estoy en realidad de 40 semanas y 6 días y no paro de disculparme por no saber cuando va a venir mi bebé. Esa es mi sensación. De disculpa. A unos les fastidio las vacaciones o no saben cuando cojerlas, a otros les gustaría "organizarse" para tener un hueco, otros, en cambio, solo quieren verla ya!-¿y yo?-

¿Cómo estás? ¿te notas algo? ¿sabes para cuando puede ser? ¿por qué no te lo programan ya?- ¡¡¡¿¿??!!!-.
Y, siempre me veo respondiendo a las mismas preguntas. Varias veces al día. Y cuando llegan a la última, sabiendo como quiero mi parto... grrrrrr.

Durante todo el embarazo he tenido la sensación de lucha, de ir contracorriente.
En mi entorno, no se suele cuestionar nunca una u otra acción de un profesional. Por eso no pueden asimilar, por ejemplo, que yo no vaya al médico si me noto contracciones -aunque sean irregulares y de diferente intensidad-, para ellos eso es PARTO o, peor, "ALGO" que debe ser descartado. Trato de explicar que quiero evitar una posible intervención innecesaria. Ellos me responden que es para descartar que pase "ALGO" y quedarme tranquila -¡si yo estoy tranquila!-

Nadie escucha su cuerpo, nadie atiende a lo que en realidad la naturaleza manda.

En un par de horas iré a mis segundos monitores. Los primeros fueron un fracaso en cuanto a contracciones, pero fue un lujo escuchar durante 20 minutos los "caballitos galopantes" de mi princesa.
Hoy me harán una ecografía de control y creo que me llevaré mi primer tacto. Era algo que quería evitar por todos los medios, pero, ocurre una cosa, hoy también me programarán el parto. Con lo cual mi princesa tiene fecha máxima para salir por si misma-no más del jueves que viene-. Sé que el tacto es una forma artificial de adelantar el parto. La oxitocina es una forma más artificial de provocarlo.
En una balanza... pesa más el tacto. Por tanto, no me opondré a que se me practique.
De hecho, si un par de días antes de la inducción no he parido, suplicaré una HAMILTON a mi matrona.

Me gustaría evitar la inducción. Ya sabéis.

A ver qué tal se presenta hoy el día. De momento, el móvil se quedará "olvidado" en mi mesita de noche.

CLC.

sábado, 24 de abril de 2010

40 Semanas

Hoy cumplo mis 40 semanas. Tengo las típicas contracciones no dolorosas y mi ya habitual dolor menstrual. Por no hablar de ingles y coxis. Por todo lo demás, nada a destacar.

Albergo unas terribles ganas de ver la carita de mi niña. Y pavor a una inducción. Sé que falta mucho para eso, pero me he estado preparando para un parto como "los de antes" y no soporto la idea de la "oxitocina", de las prisas, del bloqueo.

Esta mañana he recibido un mensaje "he roto la bolsa, me ingresan". Es una amiga que conocí en un foro. No veais como me he alegrado, ella también temía una inducción, de hecho la inducían el lunes, pero ha tenido suerte. Tendrá a su niña entre hoy y mañana, por sí misma.

Tenía la esperanza de que Celia y su niña nacieran el mismo día... creo que va a ser difícil...

En fin, tengo que dar gracias por tener la oportunidad de seguir disfrutando de mi embarazo.
Al menos mi marido está encantado con la barriguita.

CLC.

viernes, 23 de abril de 2010

Fase de Aceptación y Posteriores...


Tocaba revisión del primer trimestre. Llegué a la consulta y, al hacerme la ecografía, me dijo el gine: "es muy chiquitito". Recuerdo bromear hacia mis adentros diciendo: "¿qué se esperaba? tiene 12 semanas".

Continuó pues la exploración y me dijo: "hay que modificar tu fecha de última regla. Ahora tu fecha probable de parto será el 24 de abril. Ahora tiene un tamaño correspondiente a nueve semanas y media."

Ahí si que ya me había terminado de liar: ¡ya no sabía si era yo la madre!

Le vi en la pantalla... me llamó la atención su nariz¡¡se veía muy grande!! Manuel me dijo: "va a salir a tu familia". Sonreí. Me encantó.

Tras la revisión del que yo creía primer trimestre comprendí que mi bebé seguiría conmigo mucho tiempo.
Por tanto acepté la idea de ser madre, pensando que, ya que lo iba a ser, deseaba un hijo sano. Por ello comencé a informarme de qué pruebas me tendrían que hacer para descartar malformaciones.

Así, el día de la ecografía de los "descartes" -la nombro así frívolamente porque es lo que parece, si hay trisomías, monosomías,... embrión fuera, la mayor parte de las veces- ya me fui con la lección aprendida.
Pregunté por la presencia de hueso nasal, pregunté por el límite del pliegue nucal, pregunté por mis resultados del cribado. Me adelanté al ginecólogo y me aseguré de entender todo lo que tenía que entender.

Todo perfecto, mi bebé estaba sano.

Ahora me había hecho a la idea y, aunque no estaba entusiasmada, no quería perderlo.

El miedo a un aborto traté de despistarlo pensando en el mañana. El parto.

Comencé a informarme de todo lo que me esperaba. Además, conté con la incalculable ayuda de una amiga -matrona- bastante "hippie" que me tiró por tierra todo lo que yo asumía para mi parto.
De repente, me ví rechazando todo lo que, por protocolo, estaba fijado en los hospitales.
Me recomendó algunos libros y me dejó otros. Me recomendó derivación de hospital.

Y en pocas semanas me vi leyendo "Embarazo Seguro", husmeando en "elpartoesnuestro.org", leyendo relatos de partos que nada tenían que ver con lo que yo tenía asumido.
Esto me llevó también a interesarme por la lactancia y crianza... y, poco a poco, fui descubriendo un mundo intrigante y maravilloso del que yo quería formar parte.

Ahora ya me sentía preparada para lo que un bebé necesita, ahora contaba con las herramientas, que no son otras que dejar la naturaleza fluir. Sin métodos. Sin handicaps. Sólo necesitaba amar a mi bebé. Y eso, ya lo estaba haciendo.

Parece que cuando se fue el MIEDO llegó el AMOR.

Mi marido se puso como loco cuando se enteró de que Celia era niña. Yo hubiera preferido un niño porque yo siempre había querido un hermano mayor. Pero ella es lo que quiero.

Y aquí estoy, esperando a que venga. Sabiendo lo que quiero para mi parto, posparto, lactancia y crianza, pero, sobre todo, sabiendo que todavía tengo que aprender mucho más.

CLC

Fase de Negación

El otro día escuché en la tele que la mayor parte de los españoles necesita de unas vacaciones para poder quedarse embarazados. Me hizo gracia.

Nosotros fuimos unas "víctimas" de las vacaciones, concretamente, de un hotel sin piscina y suficientemente alejado de la playa como para no ir y volver dos veces al día.


Inconsciente de mí, proseguí mis vacaciones sin privarme de absolutamente una gota de alcohol.
Éran nuestras primeras vacaciones de verano como casados -últimas solos- y fueron geniales.

Una vez en el mundo real me di cuenta de que había "algo" que echaba de menos... pero sabía que iba a venir, tenía ese dolorcillo tan característico. Sólo era cuestion de días. Días que se convirtieron en semana. Semana que no dejé pasar sin hacerme un test de embarazo. Me alivió la única línea de control del resultado.

Pensé que, más relajada, me vendría la regla ipso facto -ilusa-.

A los 10 días de retraso decidí hacerme otro test aprovechando que comía con unas amigas. Mi mayor preocupación era que, si salía positivo, mi marido no se enteraría a la vez que yo. Pero estaba casi convencida de que el resultado iba a ser negativo. Ya me hice un test anterior con suficiente retraso como para que hubiera salido un resultado fiable.
Era un test digital, fui al baño del restaurante y, sin ver el resultado, salí y lo dejé en el centro de la mesa donde íbamos a comer. El tiempo mientras "calculaba" se me hizo eterno.

¿Estaba segura?

Terminó de calcular: "Embarazada 1-2 semanas".

Imposible. Las fechas no me cuadraban. Yo debía estar mínimo de 3 semanas -porque ya había contado desde mi primer día de última regla-. No me lo podía creer, algo no estaba bien...
¿Y mi marido? se enfadaría por haberlo compartido con mis amigas antes que con él...
¿Embarazada? ¡¡qué bueno!! ¡¡ qué mal!! ¡¡qué miedo!!

Compré un biberón en el que metí el test de embarazo y lo dejé en el dormitorio, donde tendría que ir Manuel a cambiarse. No me había dado tiempo a pensar cómo quería dar la noticia y tenía la necesidad de darla ya. No fue lo más original del mundo pero es lo que se me ocurrió.

Cuando llegó y lo vió pensó que era una broma y que el texto que aparecía en el test era una pegatina... vamos, creyó que le estaba esperando para hacérmelo. El gesto de mi cara le sacó de su error. Jamás olvidaré su cara. Estaba pletórico, no tenía miedo, estaba feliz.

Le pregunté: pero ¿estás contento? y me dijo: "Bueno, no lo queríamos tan pronto, pero... ¡vamos a ser papás!"

Ahí me dio el bajón. No estaba preparada. Tener un hijo implicaba renunciar a nuestra libertad. A tener un puesto de trabajo seguro, un lugar de residencia fijo, una vida practicamente encauzada. Y ese no era nuestro caso. Ni de lejos.

Además, tenía que renunciar a nuestras tardes solos y tranquilos viendo la tele, vacaciones a nuestro aire, nuestros extraños horarios de rutinas los fines de semana...

No podía ser. Pero ir a abortar... tampoco. La criatura no tenía culpa de la inconsciencia de sus padres. Además, se había engendrado desde el amor. No lo habíamos buscado, pero sí fue una consecuencia de nuestro amor. Eso, no podía ser malo.

Así, con estos sentimientos tan encontrados me hallé todo el fin de semana... llorando como una Magdalena.

Pasaron los días y mis primeros controles médicos, aún así seguía sin creerme mi nuevo estado. De hecho, me sorpendía imaginando mi propio aborto. Y, lo peor, me sorprendí sonriendo mientras lo "visualizaba". Creo que esta actitud no era más que el reflejo de que, realmente, no era consciente de mi embarazo.

Aún así, me sentía anti-natural por tener esos pensamientos -¿no serían mis deseos reales?-

CLC





Nosotros



Somos una pareja joven, más o menos estable laboralmente y felizmente casada desde hace un año y medio.

Incluyo a mi marido, pese a que soy yo la artíficie de este blog, con la esperanza de que él, algún día, tenga la necesidad de publicar su experiencia en esta aventura de la que también forma parte. Estaría bien contar con los dos puntos de vista.

Estoy embarazada de 39 semanas y 6 días, comienzo algo tarde a explicar todo lo que sentí desde el momento en que quedé embarazada.
Aún así, esta mañana me he levantado diciendo, ¿qué son 9 meses en toda una vida?... nada, un post.

Y en los siguientes post trataré de resumir mi última etapa vivida.

Ésta etapa ha sido la más "extrema" en cuanto a la disparidad e intensidad de sensaciones vividas.
Comenzando desde "lo último que deseo ahora es un hijo", hasta hoy, que lo resumiré en "lo último que deseo es vivir sin mi hija".

Espero poder ordenar todas esas sensaciones y escribirlas de forma clara para que, algún día, Celia pueda releerlas y sentirse identificada cuando llegue su momento.





CLC.