viernes, 5 de octubre de 2012

Te comparto. A tus 7+ 5 semanas.




Creo que es tan injusto guardarte en secreto que pienso que así, escribiendo, podré darte el homenaje que te mereciste cuando yo callaba. Algo que ya tienes diferente a tu hermana. 




Diario de embarazo del que será mi segundo hijo.



Mi cabeza no quería escuchar. Y mi cuerpo me traía a tí. Y decidió hablar... y mis dedos comenzaron a escribir...


Día 4 de septiembre:


Noto el estreñimiento y molestias típicas de los días previos a mi menstruación.




Día 5 de septiembre por la noche:


Estoy en la cama y una moderada sensación de ardor durante unos minutos activó mi psicoalarma.
Esta sensación la recuerdo perfectamente. Con Celia. Aún no sabía que estaba embarazada, pero recuerdo perfectamente esa noche.
Tengo que hacerme un test. Mañana me lo hago sin falta. 
Pero, ¿cuándo me tiene que venir la regla?
Noto mi útero en plena ebullición. Hinchazón, ligero pálpito.
Celia dice no sacar nada de la teta.


Día 6 de septiembre:


Tras café y tostada siento náuseas, ya las he sentido antes - otros meses- puede que sea por el café. Pero la boca... tengo excesiva salivación.
Mi tripa se revuelve.
Esta noche me hago el test.

-Síiiiiii!!!! sabía que estabas... lo sabía... y ahora solo quiero que te quedes... haré todo lo que sea necesario para que te encuentres a gusto...


Mi alegría es inmensa. Pero prefiero empaparme a solas de tí. Prefiero que seas mi maravilloso secreto.

Descubro que aún no tengo falta. Mi última regla fue el 12 de agosto (será el 15 para los médicos) y mi falta sería el domingo. Pero ha salido positivo. 2-3 semanas decía... (ehhh??)

Cómo ocurrió todo:
A escondidas compré el test. No había ultrasensible y no soy mucho de marcas pero... al final me compré el famoso "azul claro". Y esa misma tarde-noche me lo hice. Tras hacer pipí, me asusté. De repente no quería ver el resultado y lo guardé (en horizontal) en mi neceser...
Tu padre me notó rara, nerviosa... y rompí a llorar cuando me dijo: ¿te lo has hecho verdad? 
Le dije: -creo que estoy embarazada pero no quiero hacerte ilusiones. No significa nada estar embarazada... a veces... todo se reduce a nada...-

Y tu padre me abrazó.

Y yo lloré... como una niña... 
- Está en el neceser, escondido.
- ¿quieres saberlo?
- No. ya lo se.
- Pero puede que salga que no.
- Ya, pero en 3 días saldrá que sí.
- ¿Puedo verlo?
- Sí. Pero no me lo digas. Bueno sí. Bueno, no se... tengo síntomas, exagerados, demasiados, y si no sale con mis síntomas puede que no esté embarazada... pero yo no quería pensar... lo prometo! ¡ha sido mi cuerpo!
- Embarazada 2-3 semanas

Día 7 de septiembre


- Nauseas, mis queridas nauseas.
- No noto nada especial salvo la poca leche y ligero ardor. Nada nuevo
- Papá y yo nos vamos a una agencia, a ver si podemos cambiar de casa... 


Día 10 de septiembre

A veces te siento a veces no... supongo que será normal... pero no puedo evitar que las experiencias vividas se cuelen en mi mente.
Me encanta mis nauseas, mi ardor, mi hinchazón... por favor, que no desaparezca...

Celia me está impresionando... voluntariamente ha reducido sus tomas... a 1 o 2. Llámame soñadora, pero creo que ella sabe más que yo... tengo la sensación de que me está compartiendo deliberadamente.
No le he dicho nada...¿por qué me besó la barriga? ¿por qué puso su oído para escuchar? 

Creo que tu hermana te siente más que yo.


Día 11 de septiembre

Dia negro... no me siento embarazada... no te siento... no lo entiendo. Otra vez no por favor. No puedo describir mi desasosiego. Quédate a mi lado, no estoy preparada. No.

No hay nauseas, no hay dolor, casi no noto hinchazón... No puede ser. En qué estoy fallando.


Día 12 de septiembre.

Desde fuera trato de dirigir mi mente. Será lo que tenga que ser... Pero no puedo dejar de pensarte en ningún momento. Estoy que no estoy.

Necesito saber. Tengo que hacerme una prueba.

Barajo la Beta... demasiado tiempo para conocer respuestas, dos días es un mundo. Hace una semana del 2-3 semanas... si todo va mal, debería salir 1-2 semanas... si va muy bien 3+...Lo peor que puede ocurrir en cuanto a la información que me de un nuevo test es que me quede igual. Dos-Tres semanas puede ser tres semanas y antes dos o puede ser dos semanas y antes tres... ¿Qué estoy pensando? ¿Esto es fiable? creo que no... parece que solo busco una mala noticia ya...


Pero lo compro.

Resultado 3+. Respiro. Lloro. Me avergüenzo. Vuelven mis nauseas.


Día 13 de septiembre.

He estado toda la noche pensando - uhm... insomnio- y me doy cuenta de que vuelvo a mi egoísmo. ¿ Esto es lo que he creído aprender? Pues se me olvida rápido...

¿No habíamos dicho que tenía que recordar mi misión? ¿No quedamos en que mi papel era acompañarte hasta donde quisieses llegar? Siento mi debilidad... 

Ahora recuerdo claramente mi pensamiento interno cuando vi este positivo: es un paso, el primero. Nada más. No hay ensoñaciones del final del camino. Yo tengo que acompañarte hasta donde tú quieras llegar... y donde tú quieres llegar solo lo sabes tú.

Estoy más animada.
No se lo que pasará. Pero sabré estar haciendo lo correcto.


Día 14 de septiembre.

Me mandaste una señal el 21 de junio. El día del aniversario de novios de tu padre y yo... La semana que viene será nuestro aniversario de boda. Nos regalaremos una cita contigo. Voy a pedir hora para eco. 


Día 20 de septiembre.

Casi no he respirado en esta eterna semana. No hay síntomas. Pero sí una hemorroide... Benditas náuseas.
Y Celia dice que vamos a ver al hermanito en la barriga de mamá.
La eco, vaginal. Dolorosa, pero emocionante.

Durante un segundo volví a ver ese agujero negro que pareció absorberte una vez. Y el corazón se me salía por las sienes. Un zoom después te nos mostró. Y nos miramos... aunque sin vernos. 

5+4 semanas son suficientes para escucharte latir. Un levísimo zumbido mil veces amplificado.

¿Cómo puede ser tan grande algo tan pequeño?


Día 21-22 de septiembre.

Decidimos compartirte con la familia.
La forma fue a través de un vídeo de Celia que se despedía con la siguiente frase:
"Y el tiempo nos desplaza de tu frente a tu lado, dejando libres nuestros brazos donde siempre tendrás tu hogar...
... aunque pronto sean compartidos -y eco de fondo-"

Y su emoción fue tan grande como la nuestra. Su alegría nos ha dado también seguridad y serenidad. El miedo sólo lo tengo yo. Y cada vez menos ratos.


Día 28 de septiembre.

Mi carne volvió a ceder. Necesitaba volver a verte y no me opuse a la ecografía que hacen por protocolo en la primera consulta de obstetricia de la Seguridad Social.
Te duplicaste en tamaño. Esta vez no te escuché, te vi... vi el movimiento de tus células cardíacas y pensé que se me iba a salir el corazón.
Estás exactamente del tiempo de mi última regla (no de la que le dije a los médicos, pero de momento no me han rectificado la FPP). Eres cabal. Sencillo. Transparente. Siento que eres varón. 


Día 5 de octubre.

Celia se ocupa de que en el "cole" todos estén al tanto de lo gaaaande que se va a hacer su hermanito que está en la barriga de su mamá.


Sí, estás conmigo. Y ya sabes. Hasta donde quieras. Echaré de menos que seas nuestro secreto. Pero disfrutaré compartiéndote.


Re-bienvenido, bebé.



CLC

lunes, 20 de agosto de 2012

Prueba valiosa.



Ésta mañana, revisando en Facebook esas cosillas monotemáticas que me rondan a la par que me llenan desde que mi pequeña decidió anidarme, he visto un artículo sobre las heridas de las palabras.
No soy la madre Teresa de Calcuta. Mi vocabulario y/o/u expresión oral puede interpretarse algo duro, incluso habrá quien lo tome como ofensivo.
Quien me conoce, por supuesto, no se ofende. Pero es que yo sin mis salidas de tono... no soy yo.
Esto no me justifica - eso sí, me reconforta, todo sea dicho-, aunque es necesario decirlo para lo que voy a exponer.

Por si no lo he dicho antes - ejem -, el carácter de la rubia está a años luz de la docilidad. Mi potrillo salvaje es tan desobediente - ¡me la como!- como clara. No me quejo, pues para mí es muy importante que sea así siempre. No obedecerá, si no quiere hacerlo.

Pero claro, hay una línea, fácilmente remontable, que implica a otras personas. Enseñarle a respetar. Mostrarle que no es justo que ella haga algo que no está recibiendo, me está siendo complicadillo. Las cosas como son.
Actúa según sus impulsos y estoy en plena labor de ayudarle a identificar sus sentimientos para que pueda gestionarlos de una forma menos explosiva.

Pero qué zen suena esto. Tan bello. Yo sin quehaceres, sin calor, sin temillas laborales ni económicos rondándome la cabeza, sin mochila. Dedicada 100% a ella, las 24 horas con todos sus minutos y segundos...

Dedicación en todos los sentidos para darle lo mejor.

Lo intento.

Pero no siempre puedo.

No soy capaz.

Y despierto tras haberle gritado. Mirado mal. Explotado. Y en sus ojos esa confusión, esa decepción.

¿Ahora qué? ¿Cedo? ¿Admito haberme equivocado? 
Aceptar la existencia de mi mochila y de que algo debe cambiar para no cargarla del mismo modo, todo ello en unos segundos, no siempre es fácil.

¿Tiro la mochila? 

¿Le estoy orientando a ser menos explosiva explotando?

¿Pruebo? ¡No me entenderá!

Y hablo, bajito. Mirándola, a su altura.

-Celia, cariño, lo siento. Mamá no quería gritarte. Siento que mi cansancio me haya influido. Siento de verdad haberte tratado así.

Aún no puedo hablar sin emocionarme de lo que ocurrió después. 

Solo diré que probé. 

Solo diré... que probéis...

CLC


jueves, 19 de julio de 2012

¿Volverás a volver?


Hace 14 días te acariciábamos. 
Tres manos sobre tu hogar. Transmitiendo amor, energía, luz. 
Encantados de volver a sentirte. Bello re-encuentro el día del 14 aniversario de amor de los que te concebimos.
De nuevo ilusiones. De nuevo te soñé en mis brazos.
De nuevo, te marchaste. Y de nuevo, me enseñaste.

Hace 11 días acaricié tu habitación. Y le dediqué las palabras de amor y gratitud que se merece, por haberte alojado, por haberte tenido.

No puedo luchar contra los porqués de mi cabeza. Ni con la rabia ni la tristeza. 

Pero me has dado tanto ya. Sería injusto no reconocerlo.

Zanjaste mis miedo a no amarte como a Celia.
Con el primer sangrado, reduje el número de tomas de Celia. Actué. Después ya me informaría. Aposté por tí. Desde el minuto uno. Y, por primera vez, me compartí.

Acentuaste mi confianza en mi cuerpo.
Viniste, fácil. Te fuiste, igual. Saliste, sin intervención.
Eso sí, lo hiciste cuando dejé de retener. Mi pecho volvía a tener leche. Mi útero no te sentía. Pero aún así, yo te retenía.

Me recordaste qué tipo de compañero elegí.
Él me repetía lo que yo le decía que sentía. Él fue mi espejo. Él me abrazó, para dejarte ir. Y acabó el dolor.

Definitivamente, mi juguetón, tu presencia en nuestra vida ha sido tan corta como enriquecedora.
El dolor, así, es más fácil de llevar. Gracias por estos maravillosos días de alegrías, lágrimas, amor y aprendizaje.

Todo será, cuando sea PERFECTO.


CLC



lunes, 16 de julio de 2012

De su decisión, mi gloria.


¿Cuándo le vas a quitar el pañal?
¿Cuánto te ha costado quitarle el pañal?
¿Cada cuánto la pones en el orinal?

Igual que no soporto que mi parto se lo adjudiquen otros, no soporto que me endosen el triunfo/o derrota de la archiconocida "OP".
 
Tenía claro que la he fastidiado con haber hecho tantas monerías para darle de comer... tenía claro, que hay ciertas cosas que deberían nacerle instintivamente, sin que avioncitos cargados de puré lo chafaran.

Este post empecé a escribirlo en mayo. Pero hasta hoy no ha ido al cole sin pañal. No tiene dominio absoluto del tema, pero lo controla bastante.

En mayo intervine -tal y como lo hice un dos de mayo allá por el dos mil diez, cuando le (im)puse su primer pañal-. Conté con su aprobación y culete al aire.
Resultado: doscientos mil pises en una tarde. Consciencia del no pañal, consciencia del pis, consciencia de nuevas posibilidades que antes no tenía. Ahora podía elegir. Pañal o no pañal. 

Y desde mayo, ella me ha pedido e impedido quitar el pañal. Alternativamente. Según quisiese. Incluso, me pedía quitar el pañal y poner para hacer pis. O caca.
Me empezó a avisar del pis cuando salía. Continuó avisando del pís unos segundos antes. Y ahora "mamáááá, me hago pissss, ¡aguanta aguanta!" Ha utilizado el tiempo que ha necesitado. Ha aprendido por sí misma. Yo, solo he estado.

Hemos tenido que lidiar con la guarde: ella nunca se había puesto a hacer pis. Y eso de imponerlo... no lo lleva muy bien. Estuvo un tiempo que no quería ni oir hablar de quitar el pañal.
Pedí que la dejaran ser. Que no la pusiesen aún. Que tenía tiempo. Y se me le respetó bastante.

Llegamos al punto del  pañal en la guarde y no pañal en casa.

Hoy ha ido sin pañal. En realidad me lo propusieron para el próximo lunes, pero he negociado que iría esta semana. Siempre y cuando le pusiesen el pañal si ella lo pedía o si no pedía el pis y se escondía para hacerlo - esas eran las señales de que no estaba cómoda  antes de "caer en la cuenta" de que podía pedirme el pañal de nuevo-

Considero la no imposición de reglas/pautas - y menos en estos aspectos tan puramente fisiológicos- como un gran paso para su autoestima. Para su realización. El premio no se lo doy yo, lo ha conseguido ella. Y ahora lo interioriza como parte de su desarrollo. Como cuando comenzó a andar, a hablar, a comer.

No ha habido pegatinas, ni chuches, ni bragas maravillosas, ni orinales voladores. Sólo el abrazo y sonrisa que correspondía a su cara de satisfacción, de logro. De objetivo conseguido.

CLC



miércoles, 4 de julio de 2012

Una de profesionales y una de licenciados


Esto es un "licenciao" que va y le dice a un profesional:

Licenciao: Oye, que por ahí vas mal.
Profesional: ¿Sabes a dónde voy?
Licenciao: no, pero es peligroso ir por ahí.
Profesional: es peligroso ir en coche o en moto, yo voy caminando. Además, he tenido en cuenta muchas cosas. El tiempo, la ropa, el calzado. Cuento con la mejor compañía. Es un lugar por el que me he embarcado muchas veces. Es conocido. Además, cada poco, hago un análisis de lo caminado, de lo que falta, de que no exista nada que me impida continuar.
¿Usted cuando hace este camino también tiene en cuenta todo esto?
Licenciao: Hombre yo voy en moto. A veces, en coche. Y muchas veces cojo un atajo. Total, sea o no peligroso, al ir en coche voy más rápido. Y claro, con esto, poco puedo analizar. No me importa la lluvia y puedo conducir con chanclas. El objetivo es el fin. El objetivo es lo que estudiamos en la carrera.
Profesional: Mi objetivo no es el fin. Mi objetivo es el medio. Porque he aprendido a lo largo de la vida que el fin es exitoso cuando he tenido en cuenta los medios empleados. Porque mi objetivo se amplia a medida que incorporo los medios.


Licenciao: Manuel Marcos (Entiendan Licenciao como Licenciado en Medicina con ginecología como especialidad, que no se me ofenda nadie... pero el tonillo de Licenciao, me gusta más, cosas de mi pueblo)
Profesional: Emilio Santos

Ambos son ginecólogos. A mi entender, sólo uno ha seguido creciendo tras su carrera. Sólo uno comprende que los medios deben ser tenidos tan en cuenta como el fin. Solo uno, amplía su plano.

Habría estado bien una conversación de este tipo... pero no... el autoritario sensacionalismo nos deja una leve sonrisa - esa de saber algo que tú no sabes- como respuesta a la participación del Licenciao.
Aquí os regalo el vídeo en cuestión

 

Una perla. Pero no sé por quién más... por el Licenciao, por Susana Griso o por el extraño número 2. Llamado así, porque no sé como se llama y tiene cara de eso... de extraño.


El extraño, con tono de sorna pregunta que si es verdad que "la niña" se mueve cuando "canturrea" su padre. 
¡BINGO! Ya he dado con lo que le ocurre al extraño... ha sido padre y no ha podido comprobar cómo reacciona su hija/o ante su voz. Ni dentro de la barriguita ni fuera. Así es que a "tono" burlesco, respuesta condescendiente: Extraño, te comento, no es necesario "canturrear", basta con hablar. Y cuando el bebé nace, es capaz de girar la cabeza hacia la voz de su padre, que la diferencia de entre el resto de voces. ¡Cosas que tiene hablar a tu bebé!
Podría contarte varias experiencias cercanas a cerca del canto de cierta mujer cuando estaba embarazada, pero en tu caso, debes empezar por hablar. Y luego ya vamos "complicándonos" vale?

Mención especial para la Griso: ¿pero qué frikada esto de mujeres cantando verdad?
Mujeres cantando es súper friki...Los enanitos de Blancanieves no lo son, ni los señores del coro, ni los niños, ni siquiera lo es el buen yesaire en su obra. Pero unas mujeres cantando "yo quiero parir tranquila, que nadie me meta prisa" es una frikada... 
Después he dado con lo que creo le pasa a Susana... Sigan leyendo.

Contraataca el extraño, con la preparación del nido de la mamá que no está aún embarazada. 
Chiqui, esto ya es demasiado para tí, lo sé. Tranquilo. Verás, así a grandes rasgos, las mamás plenamente conscientes de su maternidad o de su búsqueda, comienzan preparandose psicológicamente antes. Créeme que la plenitud en una maternidad pasa por la plena consciencia de la misma. Toca que te lo creas a ciegas, aunque siempre puedes "empezar de nuevo".
Además el extraño se empeña en la demostración empírica de lo que dice esta mujer . -Dios, me estoy mordiendo la lengua pero tengo una cosa buenísima que no pienso decir-. Yo científicamente no puedo demostrarlo, pero cuando voy feliz, positiva y risueña a trabajar las cosas suelen salirme de maravilla. Demostrado, aunque no tengo una fórmula matemática para ello.
Pero volvemos a lo mismo...¿una mujer preparando su útero? ¡Qué estupidez! ¡Ni que fuese una diosa dadora de vida!

Menos mal que Griso, apela a "reconocidas revistas" para hablar de la "salud mental" de la madre. Al principio pensé que se referirá al "estado mental" de la madre. A la preparación consciente a la maternidad. Pero no, luego me di cuenta de que hablaban de no estresar a la mamá.

De repente se corona el extraño. Hablando de Caroline, la mujer australiana que falleció por un ataque al corazón en un hospital, el día después de parir en su casa sin asistencia cualificada. Ah no! Calla! Esto en negrita no lo ha dicho.

Marina consigue hablar sin interrupción por parte del extraño desde el minuto 4:54 hasta el 5:34. Explicando que los riesgos se preveen -cosas de tener un equipo en casa que está sin ser visto, en contraposición con el hospital que está cuando menos se necesita y dejan de estarlo para la asistencia emocional pues no es tan importante como la física...- y se actúa al respecto.

Y a la carga el extraño... que vuelve a "traer manzanas" hablando de una esperanza de vida de 30 años, que nada tiene que ver con el parto en sí.


Después presentan al Licenciao que "sólo" habla los 3 minutos y medio del final. Eso, para que no haya mucha réplica.
Pero no pacha ná! aquí tengo mi rincón para responderle!.

Primero me dirijo a vosotros. ¿Por qué nadie se pregunta por qué lo hacen? 
Estáis tan entretenidos llevándoos las manos a la cabeza, que los licenciaos aprovechan desviando más y más la atención, dando alas a esa "gran inconsciencia" que supone el retorno al hogar.

¿Por qué en casa? 
La ruleta rusa que supone ir a un hospital puede ser un gran motivo. De momento, el parto humanizado es una nueva corriente. Y mientras no deje de ser eso, puedo tener suerte y que me toque un equipo que confíe en esa corriente, o puede tocarme un equipo que se crea en el derecho de hacer de mi cuerpo, del de mi bebé y de mi parto en sí lo que a ellos le viene en gana.
Los más puristas me dirán que no creen que alguien vaya a arrebatarme eso intencionadamente y eso no lo dudo. 
Pero para no arrebatármelo tienen que respetar "los medios" tanto como el objetivo. Tienen que ver mi yo y el de mi hijo en todas sus dimensiones. Tienen que acompañar, que no intervenir.
Tienen que estar, sin ser vistos.

Como seres humanos, necesitamos sentirnos protegidos, en un entorno conocido y cercano. En el que sepamos que no existe esa ruleta. En el que entendamos cada intervención o la ausencia de la misma como realmente necesaria. 
En el que no haya miedo. Esto es un medio. Un medio que ayuda a lograr un objetivo que no le pertenece a quien debe acompañarte en el parto.

Una de las consecuencias de tomar consciencia del proceso de parto, del querer recuperarlo de nuevo - ves, ahí el extraño tiene razón, en ese sentido sí quiero volver a la tribu- es el hacerse más exquisito con la atención recibida.

Hay un falso mito: "La ignorancia nos hace más felices". Aún sigo escuchando que yo viví lo que viví -o cómo lo viví- porque sabía demasiado.

Cuando pregunto a una mamá por su parto hospitalario, la primera vez me responde que muy bien. Asume sus intervenciones como necesarias. Tiene fe en que todo lo que le ocurrió fue porque tuvo que ser. Después van saliendo "cosillas".
Esas "cosillas" si no se sanan se enquistan y terminan dando la cara. Bien sea con miedos, bien sea con la insana auto convicción de que otros dotaron de vida a sus hijos.
Este segundo efecto secundario es el comienzo de una crianza en la que otros son los que "ayudan" a alimentar, a dormir, a estimular, a educar a tus hijos. Pero este ya es otro tema.

A veces se me ha dado el caso de preguntar por un parto hospitalario y me he impresionado de la atención tan humanizada que se ha recibido - toma regalo y eso que la parturienta era de las que se hubiesen "dejado hacer"-. Pero, no es la tónica general. Cuando pisas un hospital comienza la apuesta en Warrants, o todo o nada.

Y aquí hay un buen -de los varios- porqué. Pero eso no se pregunta.

Si tuviésemos la capacidad de preguntar eso, nos daríamos cuenta de las cosas que nos hacen. De que son el origen del cambio de rumbo de nuestros partos.
Y sí, aquí sí que ellos salvan la vida de tu hijo. Pero porque ellos mismos (activa o pasivamente) la pusieron en peligro. Y esta segunda parte es la prohibida. La silenciada. Sabemos que los efectos de la oxitocina, litotomía, epidural, tactos, monitorización continua, puede poner en peligro nuestro parto. Al final casi todo lo aceptamos nosotros mismos, pero ¿qué otras alternativas se nos ofrecen? Ninguna. Pero las hay. Y esa es la parte en que los licenciaos atentan contra nuestros partos hospitalarios.

Sólo un ejemplo. Entiendo que la monitorización continua es una gran herramienta pues, en ciertos casos, es nesesario saber el estado de bienestar fetal. Hay varias parturientas monitorizadas - ¿?- y controladas - ¿?-. Genial, a comer pipas mirando "la tele".
Pero en mi parto sólo estaba pariendo yo. Sin epidural, mi necesidad de movimiento era mayor. Mi movimiento movía las cintas endiabladas. El latido se perdía. Parturienta a la cama. Ale, a morirte bien quietita.
Y a comer pipas mirando "la tele"
Es injusto. Esto desencadena más consecuencias y terminan "salvando" la vida de mi hija.

Ahora, con estos detalles, entenderéis mi única respuesta al Licenciao.


Entiendo que la epidural solo puede administrarse en hospital, con lo cual la mujer que desee parir en casa sabrá que no tiene esa opción. Ha ejercido su derecho de no elegir la epidural.
Celebro que comparta la opinión de la necesidad de humanización en el parto. Una gran entrada en su exposición. Pero la humanización en el parto pasa por bajar la instrumentalización, a la que usted se ha referido como medios tecnológicos, si mal no recuerdo.
Estoy de acuerdo en el control fetal como un medio tecnológico para asegurar su bienestar. Pero no intente "vender" que ese control sólo se lleva a cabo en un hospital.
Ya he comentado mi caso.
Ahora comentaré el de un parto en casa, en que la matrona, se acerca con sigilo a auscultar al bebé, a medir su recuperación tras cada contracción. Mientras su madre, continuaba en su planeta. Libre y sin interrupción.
El cuento cambia radicalmente. Tanto en anticipación a supuestas complicaciones como a favorecer el desarrollo natural del parto.

Me alegro de que comente que el 10-20 por cierto de partos de bajo riesgo se tornan de alto... ¿Por qué? No ha mencionado dónde... ¿en casa, en el hospital, en ambos? Tampoco ha mencionado las causas.
Yo le puedo decir una, la mía. Deficiencias  Consecuencias del control fetal hospitalario.
¿Qué Quién torna en alto riesgo un parto, a priori, de bajo riesgo?

Por último quería dar desde mi humilde blog un premio al redactor lumbreras que ha resumido de la siguiente forma la intervención de Manuel Marcos " es más seguro parir en el hospital que cantar". A usted, premio a la manipulación y desfachatez.


Me quedo con el diálogo, la discusión, el comienzo del cambio.
Me quedo con el mensaje subliminal de Susana Griso, que se refiere con tristeza enmascarada a ciertos momentos de su parto.
Me quedo con la cara radiante y llena de felicidad de Esther, con esa sonrisa de saber algo que algunos aún no sabemos...


CLC






martes, 19 de junio de 2012

Rubia Intensa


Olvidadlo, este tono no está disponible en ningún centro de estética. Mi Rubia Intensa está solo disponible para mí.
He leído un post sobre algo que ya conocía de antes, pero que no le di importancia en su día:
¿Qué niño es tranquilo?¿Qué niño no quiere su tetita continuamente? ¿Qué niño no tiene despertares continuos? ¿Qué niño se calma solo?...
Esto lo leí y lo pensé cuando Celia tenía unos meses. La sensación continua de que se aburría, de no ser suficiente para ella me agobiaba y busqué información... pero no me convenció...
Ahora que Celia supera los 2 años y veo que continúa cumpliendo TODOS los requisitos, el cuento cambia.
Ahora veo otros niños de su edad, que se entretienen solitos jugando, que muy "independientes". Mis tardes siguen siendo con nuestra distancia "de seguridad" inferior a 10 centímetros.
Cada vez, el resto de la familia va tomando un papel más importante, pero aún así siento la carga de su aparente ausencia. Si ha estado "mucho" tiempo sin tándem, rebotará en mi contra exponencialmente.
Así lo escribo y así lo siento. A veces. Demasiadas. Rebotará en mi contra. No lo puedo evitar. ¿Se puede tratar más despectivamente su necesidad de mí?
Y es que a veces me ahoga. Hay días en que no es capaz ni de comerse una galleta sola.
Últimamente las noches son terribles. La tengo pegada. Literalmente. se agarra de mi pelo, de mi cara, de lo que pille. No quiere ni un segundo de separación.
Me siento cansada. 
Además me planteo si un hermanito no "fastidiará" aún más su dependencia.
La mayor parte de los días asumo con normalidad su peculiaridad, pero otros días... hoy... se hace cuesta arriba...
Siento que no llego a todo. No puedo. Siento que quiero que acabe.

Luego me culpo. 
Ella solo me quiere en exclusiva. Ella sólo me quiere. Y yo le pillo vuelta con la excusa de necesitar espacio... 
Leeré esto en 11 años y añoraré ser su exclusiva. Necesitaré un espacio, pero en su vida. Temo no aprovechar cada segundo de estos años y arrepentirme durante muchos más.
Es tan cariñosa y sensible. Temo tanto hacerle daño sin querer.
 
Pero necesito energía. Seguiré luchando para respetar sus necesidades hasta que me falte el aliento, al menos seguiré intentándolo. 

Pero necesito energía.


CLC

miércoles, 13 de junio de 2012

Hace 31 años...



...en este lugar de la Mancha, nacería el 50 % de todo esto.



¡FELICIDADES MI AMOR!


CLC

PD: Ahora da mas miedo aún ese lugar...