martes, 13 de noviembre de 2012

Perro del hortelano


No merezco los embarazos que tengo...

En el primero, la sorpresa del mismo me consolaba. El destino quiso que fuese... hasta donde él quisiese. Y esa seguridad era la base de mi bienestar.

En el segundo, el deseo de vivir de nuevo la experiencia es proporcional a la incertidumbre.

¿Cómo puedo comportarme como una primeriza en el segundo embarazo?

He leído, tratado de relajarme, me he comunicado - o intentado- con mi bebé, he visualizado... ¡¡¡Tengo mis deberes hechos!!!
Pero no puedo dejar de sentirme así...

A veces, siento hablar con mi vientre vacío. Luego me siento mal de pensar así.

Dicen, que las náuseas y mareos tienen mucho componente emocional. Miedos. 
Pues más miedos que yo, no ha tenido nadie... y ni por esas...
Claro, que mi miedo no es a ser madre, es a no serlo de nuevo.

El viernes tengo la eco "de los descartes". Al mentir en mi FUR, me la hacen en el límite o fuera de plazo (14 semanas) para la medición del pliegue. 
Ciertamente, no soy amiga de probabilidades. Siempre me ha parecido un coñazo la estadística. ;)
En esa eco quiero ver que le late el corazón y poco más.

El viernes respiraré tranquila, seguro - eso sí, no sé por cuanto tiempo- , pero hoy es martes... mis sentimientos hoy, no son los del viernes. Y estos sentimientos, también cuentan.

CLC





domingo, 4 de noviembre de 2012

Un ángel. Un bebé. Una hija de muchas mamás.



Hoy quince abrazos no alcanzan a secar las lágrimas de un solo corazón. Hoy, hace algo más de doce horas, Blanca decidió abandonar su morada.
Era tan pura y tan perfecta que sólo le bastó veintidós semanas para finalizar su tarea en la Tierra.
Y se fue como vino. Rápidamente. Como quien sabe lo que tiene que hacer y en qué plazo. Sin divagar.

Las ilusiones de veintidós semanas se desvanecen en pocas horas. Y el vacío que dejan es difícil de llenar.
El amor no desaparece. Como (casi) dice una de mis canciones favoritas: How can I keep from singing loving. Nunca desaparecerá.

Y ahora toca los porqués. Las culpas. Los llantos sin consuelo. Porque una madre que pierde un hijo necesita saber qué ha fallado. Porque el "tenía que ser" no basta. Porque el cuerpo continúa con su puerperio, sin bebé.

Porque la naturaleza no sabe de eso.

Porque esa mamá, ese papá, esa hermanita han de renunciar a algo para lo que nunca se está preparado.

Porque lo duro, empieza ahora.

Desde aquí, desde mi rinconcito, mando mi homenaje a ese angelito que cuidará de su familia, que le dará consuelo y que pronto le hará entender. Que le ayudará a cerrar heridas.

Blanca, un nombre tan puro, seguirá manteniendo su sonrisa con la que seguirá soñando su mamá. Desde donde esté, iluminará el camino y lo hará más llevadero.

Y nosotras seguiremos abrazando ese corazón. Acompañando su llanto. Acariciando su alma. Como hicimos cuando los motivos eran otros.

Encantada de haber podido sentirte un poquito a través de tu mamá.

Buen viaje.

CLC.






miércoles, 10 de octubre de 2012

En este embarazo me voy a divertir.



Qué tristeza. Que deba llevar un repelente/rebotante/resbalante de sandeces cada vez que acudo a un control médico, es muy triste.
Más que nada porque hay quienes llevarán abrigos de paño para empaparse de estos dioses terrenales.

He decidido que esta vez me voy a divertir.

Primera consulta de obsetricia en uno de los hospitales públicos más respetuosos de los que se habla por la zona sur de madrid - que ya me orto-da la frase, porque o yo tengo la negra o espero demasiado de un hospital respetuoso -

Examinan mi historial, vuelven las preguntas de enfermedades. Preguntan por mi última citología. Les mentí un poco, hacía demasiado tiempo de la última y me mandaron una.
- ¿Es obligatoria? - pregunté cándidamente-
- Sí. 
- ¡A la orden mi sargento!

Que a lo mejor pido demasiado por tratar de esperar respuestas que superen el monosílabo. Puede que el "para qué" no entre dentro de mi base de cotización.
Vale que yo ya me haya hecho una citología anterior, pero antes no tuve la necesidad de preguntar la función de la misma. Y ahora sí. O pude haber sufrido un accidente y haber olvidado el objeto de tal prueba...vaya usté a saber.
Eso sí, estoy cansada de escuchar que no puedo comer jamón por la toxoplasmosis cada vez que piso una consulta.
Y luego nos vendrán con el "usted mira mucho en google"... ¡obvio! yo tengo que cubrir carencias recortadas mucho antes de la actual legislatura.
O si no ¿por qué cree usted que como lomo y jamón? Pues gracias a Google y similares.
Si no fuera porque no les he hecho nada pensaría que tratan de joderme la vida... 

Continúan con la anamnesis. 
- ¿Diste el pecho a Celia?
- Doy el pecho a Celia - inmediatamente algo me dijo que mi respuesta traería cola-
- Pues lo tienes que dejar.

Y sigo escuchando que ese hospital es muy respetuoso. Las dos imposiciones hitlerianas me repatean. Pero más aún cuando sé que la segunda es total y completamente absurda. 
Yo puedo permitirme el lujo de dudar cuando estoy vulnerable. En mi entorno más sabio jamás lo han hecho. Me han dado la libertad de elegir pese a que mi miedo me condujese a la solución errónea. Pero los profesionales, o licenciaos, deberían poner límite a su verborrea, más que nada porque esas sandeces quitan veracidad a otras cosas que sí pueden ser correctas.

Esta vez sí hubo respuesta. Pese a no haber pregunta.

- El útero, ahora no, pero más adelante tiene receptores de oxitocina y pueden provocar contracciones.

- Querido - dirigiéndome a mi compañero de camino-, estaremos a pan y agua durante aproximadamente ocho meses, más cuarentena y demás. Eso no lo hicimos con Celia... pobre... y así ha salido... taaaan prematura.... De todos es sabido que los orgasmos también provocan contracciones.
Además, pensándolo bien, yo durante el embarazo de Celia tuve miles de contracciones de Braxton Hicks y de las que no fueron de Braxton Hicks... Quizás las contracciones no son malas a no ser que haya riesgo real de parto prematuro o sangrado...
Puede que deba revisar sus imposiciones argumentos, Doctora.
Quizás algo así hubiese estado mejor: si durante el amamantamiento notas que tienes contracciones excesivas y te encuentras mal o incómoda, puede que sea bueno que reduzcas las tomas. 

Oye, con lo que me gustan a mi las opiniones y las poquitas que recibo como tales. Ale, tó al porque sí. Y reacciono fatal.
El resto de la revisión no fue mal. Me pidieron el consentimiento para el cribado cromosómico, me pesaron, midieron tensión y me citaron para el resto de pruebas -claro que con esto, mucho se debería haber desmadrado la cosa para que hubiese ido mal-.

Naturalmente, mis respuestas en cursiva, han brotado de mi imaginación. Me ha faltado un poquito de teta para haberlas escupido. Por un lado, temo un enfrentamiento verbal con la persona a la que tendré que ver durante los próximos meses. Por otro, pienso que el objetivo es mi bebé, no dar clases gratis.
Mis respuestas han sido mentales. A lo Ally Mc Beal. Pero sin violencia.

Eso sí, esa expresión de "habla Lucho que no te escucho", tuvo un efecto muy desconcertante en la gine. 

Fue muy divertido.

Pero espero dejar pronto de pasármelo pipa... espero disfrutar de mis visitas al médico.

A partir de ahora la cosa se irá animando y no quiero pasar por ciertas pruebas tal y como se plantean habitualmente en los hospitales.

Ahora, tocará echar mano de gónadas y sentido común.

Seguiremos informando.

CLC

lunes, 8 de octubre de 2012

Conexión inter-fetal



Me ha encantado esta expresión cedida por la mamá de la co-protagonista porque es lo que mejor define lo que vienen manifestando Celia y su Amiguita desde "fetas" -¡toma miembras!-

¿Hasta qué punto puede haber esa conexión?

El sábado Celia se durmió prontito, pero Amiguita no pudo conseguirlo a la par. El motivo es que el chupete se lo llevó un hada y le cuesta un poquillo más.

Nos reunimos en casa para cenar. Y la pequeña Amiguita no quiso perdérselo. Aguantó como una jabata hasta pasada la una de la mañana.

Al día siguiente, Celia se despertó diciendo que Amiguita se había llevado su chupete* porque ella no tenía ya chupete y que teníamos que ir a quitárselo porque el chupete era de Celia.

Quedé alucinada.

Me dice mi hermana que pudo ser que desde nuestra habitación, entre sueños, nos escuchase comentar el tema del chupete de Amiguita.

Que no digo yo que no. Pero también me resulta raro.

Sea cual sea la razón, es un lujo disfrutar de su conexión. Aunque sea para quitarse las cosas.


CLC

Nota*: Celia llama chupete a una cosa que se mete en la boca, pero no es un chupete...

viernes, 5 de octubre de 2012

Te comparto. A tus 7+ 5 semanas.




Creo que es tan injusto guardarte en secreto que pienso que así, escribiendo, podré darte el homenaje que te mereciste cuando yo callaba. Algo que ya tienes diferente a tu hermana. 




Diario de embarazo del que será mi segundo hijo.



Mi cabeza no quería escuchar. Y mi cuerpo me traía a tí. Y decidió hablar... y mis dedos comenzaron a escribir...


Día 4 de septiembre:


Noto el estreñimiento y molestias típicas de los días previos a mi menstruación.




Día 5 de septiembre por la noche:


Estoy en la cama y una moderada sensación de ardor durante unos minutos activó mi psicoalarma.
Esta sensación la recuerdo perfectamente. Con Celia. Aún no sabía que estaba embarazada, pero recuerdo perfectamente esa noche.
Tengo que hacerme un test. Mañana me lo hago sin falta. 
Pero, ¿cuándo me tiene que venir la regla?
Noto mi útero en plena ebullición. Hinchazón, ligero pálpito.
Celia dice no sacar nada de la teta.


Día 6 de septiembre:


Tras café y tostada siento náuseas, ya las he sentido antes - otros meses- puede que sea por el café. Pero la boca... tengo excesiva salivación.
Mi tripa se revuelve.
Esta noche me hago el test.

-Síiiiiii!!!! sabía que estabas... lo sabía... y ahora solo quiero que te quedes... haré todo lo que sea necesario para que te encuentres a gusto...


Mi alegría es inmensa. Pero prefiero empaparme a solas de tí. Prefiero que seas mi maravilloso secreto.

Descubro que aún no tengo falta. Mi última regla fue el 12 de agosto (será el 15 para los médicos) y mi falta sería el domingo. Pero ha salido positivo. 2-3 semanas decía... (ehhh??)

Cómo ocurrió todo:
A escondidas compré el test. No había ultrasensible y no soy mucho de marcas pero... al final me compré el famoso "azul claro". Y esa misma tarde-noche me lo hice. Tras hacer pipí, me asusté. De repente no quería ver el resultado y lo guardé (en horizontal) en mi neceser...
Tu padre me notó rara, nerviosa... y rompí a llorar cuando me dijo: ¿te lo has hecho verdad? 
Le dije: -creo que estoy embarazada pero no quiero hacerte ilusiones. No significa nada estar embarazada... a veces... todo se reduce a nada...-

Y tu padre me abrazó.

Y yo lloré... como una niña... 
- Está en el neceser, escondido.
- ¿quieres saberlo?
- No. ya lo se.
- Pero puede que salga que no.
- Ya, pero en 3 días saldrá que sí.
- ¿Puedo verlo?
- Sí. Pero no me lo digas. Bueno sí. Bueno, no se... tengo síntomas, exagerados, demasiados, y si no sale con mis síntomas puede que no esté embarazada... pero yo no quería pensar... lo prometo! ¡ha sido mi cuerpo!
- Embarazada 2-3 semanas

Día 7 de septiembre


- Nauseas, mis queridas nauseas.
- No noto nada especial salvo la poca leche y ligero ardor. Nada nuevo
- Papá y yo nos vamos a una agencia, a ver si podemos cambiar de casa... 


Día 10 de septiembre

A veces te siento a veces no... supongo que será normal... pero no puedo evitar que las experiencias vividas se cuelen en mi mente.
Me encanta mis nauseas, mi ardor, mi hinchazón... por favor, que no desaparezca...

Celia me está impresionando... voluntariamente ha reducido sus tomas... a 1 o 2. Llámame soñadora, pero creo que ella sabe más que yo... tengo la sensación de que me está compartiendo deliberadamente.
No le he dicho nada...¿por qué me besó la barriga? ¿por qué puso su oído para escuchar? 

Creo que tu hermana te siente más que yo.


Día 11 de septiembre

Dia negro... no me siento embarazada... no te siento... no lo entiendo. Otra vez no por favor. No puedo describir mi desasosiego. Quédate a mi lado, no estoy preparada. No.

No hay nauseas, no hay dolor, casi no noto hinchazón... No puede ser. En qué estoy fallando.


Día 12 de septiembre.

Desde fuera trato de dirigir mi mente. Será lo que tenga que ser... Pero no puedo dejar de pensarte en ningún momento. Estoy que no estoy.

Necesito saber. Tengo que hacerme una prueba.

Barajo la Beta... demasiado tiempo para conocer respuestas, dos días es un mundo. Hace una semana del 2-3 semanas... si todo va mal, debería salir 1-2 semanas... si va muy bien 3+...Lo peor que puede ocurrir en cuanto a la información que me de un nuevo test es que me quede igual. Dos-Tres semanas puede ser tres semanas y antes dos o puede ser dos semanas y antes tres... ¿Qué estoy pensando? ¿Esto es fiable? creo que no... parece que solo busco una mala noticia ya...


Pero lo compro.

Resultado 3+. Respiro. Lloro. Me avergüenzo. Vuelven mis nauseas.


Día 13 de septiembre.

He estado toda la noche pensando - uhm... insomnio- y me doy cuenta de que vuelvo a mi egoísmo. ¿ Esto es lo que he creído aprender? Pues se me olvida rápido...

¿No habíamos dicho que tenía que recordar mi misión? ¿No quedamos en que mi papel era acompañarte hasta donde quisieses llegar? Siento mi debilidad... 

Ahora recuerdo claramente mi pensamiento interno cuando vi este positivo: es un paso, el primero. Nada más. No hay ensoñaciones del final del camino. Yo tengo que acompañarte hasta donde tú quieras llegar... y donde tú quieres llegar solo lo sabes tú.

Estoy más animada.
No se lo que pasará. Pero sabré estar haciendo lo correcto.


Día 14 de septiembre.

Me mandaste una señal el 21 de junio. El día del aniversario de novios de tu padre y yo... La semana que viene será nuestro aniversario de boda. Nos regalaremos una cita contigo. Voy a pedir hora para eco. 


Día 20 de septiembre.

Casi no he respirado en esta eterna semana. No hay síntomas. Pero sí una hemorroide... Benditas náuseas.
Y Celia dice que vamos a ver al hermanito en la barriga de mamá.
La eco, vaginal. Dolorosa, pero emocionante.

Durante un segundo volví a ver ese agujero negro que pareció absorberte una vez. Y el corazón se me salía por las sienes. Un zoom después te nos mostró. Y nos miramos... aunque sin vernos. 

5+4 semanas son suficientes para escucharte latir. Un levísimo zumbido mil veces amplificado.

¿Cómo puede ser tan grande algo tan pequeño?


Día 21-22 de septiembre.

Decidimos compartirte con la familia.
La forma fue a través de un vídeo de Celia que se despedía con la siguiente frase:
"Y el tiempo nos desplaza de tu frente a tu lado, dejando libres nuestros brazos donde siempre tendrás tu hogar...
... aunque pronto sean compartidos -y eco de fondo-"

Y su emoción fue tan grande como la nuestra. Su alegría nos ha dado también seguridad y serenidad. El miedo sólo lo tengo yo. Y cada vez menos ratos.


Día 28 de septiembre.

Mi carne volvió a ceder. Necesitaba volver a verte y no me opuse a la ecografía que hacen por protocolo en la primera consulta de obstetricia de la Seguridad Social.
Te duplicaste en tamaño. Esta vez no te escuché, te vi... vi el movimiento de tus células cardíacas y pensé que se me iba a salir el corazón.
Estás exactamente del tiempo de mi última regla (no de la que le dije a los médicos, pero de momento no me han rectificado la FPP). Eres cabal. Sencillo. Transparente. Siento que eres varón. 


Día 5 de octubre.

Celia se ocupa de que en el "cole" todos estén al tanto de lo gaaaande que se va a hacer su hermanito que está en la barriga de su mamá.


Sí, estás conmigo. Y ya sabes. Hasta donde quieras. Echaré de menos que seas nuestro secreto. Pero disfrutaré compartiéndote.


Re-bienvenido, bebé.



CLC

lunes, 20 de agosto de 2012

Prueba valiosa.



Ésta mañana, revisando en Facebook esas cosillas monotemáticas que me rondan a la par que me llenan desde que mi pequeña decidió anidarme, he visto un artículo sobre las heridas de las palabras.
No soy la madre Teresa de Calcuta. Mi vocabulario y/o/u expresión oral puede interpretarse algo duro, incluso habrá quien lo tome como ofensivo.
Quien me conoce, por supuesto, no se ofende. Pero es que yo sin mis salidas de tono... no soy yo.
Esto no me justifica - eso sí, me reconforta, todo sea dicho-, aunque es necesario decirlo para lo que voy a exponer.

Por si no lo he dicho antes - ejem -, el carácter de la rubia está a años luz de la docilidad. Mi potrillo salvaje es tan desobediente - ¡me la como!- como clara. No me quejo, pues para mí es muy importante que sea así siempre. No obedecerá, si no quiere hacerlo.

Pero claro, hay una línea, fácilmente remontable, que implica a otras personas. Enseñarle a respetar. Mostrarle que no es justo que ella haga algo que no está recibiendo, me está siendo complicadillo. Las cosas como son.
Actúa según sus impulsos y estoy en plena labor de ayudarle a identificar sus sentimientos para que pueda gestionarlos de una forma menos explosiva.

Pero qué zen suena esto. Tan bello. Yo sin quehaceres, sin calor, sin temillas laborales ni económicos rondándome la cabeza, sin mochila. Dedicada 100% a ella, las 24 horas con todos sus minutos y segundos...

Dedicación en todos los sentidos para darle lo mejor.

Lo intento.

Pero no siempre puedo.

No soy capaz.

Y despierto tras haberle gritado. Mirado mal. Explotado. Y en sus ojos esa confusión, esa decepción.

¿Ahora qué? ¿Cedo? ¿Admito haberme equivocado? 
Aceptar la existencia de mi mochila y de que algo debe cambiar para no cargarla del mismo modo, todo ello en unos segundos, no siempre es fácil.

¿Tiro la mochila? 

¿Le estoy orientando a ser menos explosiva explotando?

¿Pruebo? ¡No me entenderá!

Y hablo, bajito. Mirándola, a su altura.

-Celia, cariño, lo siento. Mamá no quería gritarte. Siento que mi cansancio me haya influido. Siento de verdad haberte tratado así.

Aún no puedo hablar sin emocionarme de lo que ocurrió después. 

Solo diré que probé. 

Solo diré... que probéis...

CLC


jueves, 19 de julio de 2012

¿Volverás a volver?


Hace 14 días te acariciábamos. 
Tres manos sobre tu hogar. Transmitiendo amor, energía, luz. 
Encantados de volver a sentirte. Bello re-encuentro el día del 14 aniversario de amor de los que te concebimos.
De nuevo ilusiones. De nuevo te soñé en mis brazos.
De nuevo, te marchaste. Y de nuevo, me enseñaste.

Hace 11 días acaricié tu habitación. Y le dediqué las palabras de amor y gratitud que se merece, por haberte alojado, por haberte tenido.

No puedo luchar contra los porqués de mi cabeza. Ni con la rabia ni la tristeza. 

Pero me has dado tanto ya. Sería injusto no reconocerlo.

Zanjaste mis miedo a no amarte como a Celia.
Con el primer sangrado, reduje el número de tomas de Celia. Actué. Después ya me informaría. Aposté por tí. Desde el minuto uno. Y, por primera vez, me compartí.

Acentuaste mi confianza en mi cuerpo.
Viniste, fácil. Te fuiste, igual. Saliste, sin intervención.
Eso sí, lo hiciste cuando dejé de retener. Mi pecho volvía a tener leche. Mi útero no te sentía. Pero aún así, yo te retenía.

Me recordaste qué tipo de compañero elegí.
Él me repetía lo que yo le decía que sentía. Él fue mi espejo. Él me abrazó, para dejarte ir. Y acabó el dolor.

Definitivamente, mi juguetón, tu presencia en nuestra vida ha sido tan corta como enriquecedora.
El dolor, así, es más fácil de llevar. Gracias por estos maravillosos días de alegrías, lágrimas, amor y aprendizaje.

Todo será, cuando sea PERFECTO.


CLC